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Zabier Hernández Buelvas

El mecanógrafo del parque

EL MECANOGRAFO DEL PARQUE 

*Reseña: Zabier Hernández 

Cali, marzo del 2007

Autor: Juan Julián Jiménez Pimentel

Ediciones Tierra Baldía

107 paginas

 

Hay oficios que están despareciendo. Hay oficios del alma, que están haciendo desaparecer las almas  que socorren solidariamente en tiempos de crisis, como aquellas que escriben por otros y para otros las cartas de amor, de reclamos y de quejas a la amada y al poder. Julián Malatesta  se ocupa esta vez de algunas almas en extinción, los mecanógrafos de los parques del pueblo y a fuerza del crecimiento urbano, de la ciudad. Pero no es sólo la maquina y el escribidor, el mecanógrafo del parque habla de un mundo, una aldea, una nación con sus relaciones, con sus tristezas, con sus amores en medio del desbarajuste, con la denuncia  a cuestas sin poder descargarla, el mecanógrafo habla de las mujeres que ha amado y odiado, de la guerra y del poder. “mi aldea es un país  en donde todas las pasiones se dan cita  y quizá sea en mi pequeña mesa de mecanógrafo donde concurren a establecer su dialogo”  

La prosa poética o el poema en prosa, cuidadosamente tratados, sin excesos poéticos ni prosaicos, con un lenguaje de “buen gusto” el verso libre, anunciando en un próximo tecleado, lo que sigue a página rodada, escritura y lectura impecable, edición extremadamente modesta (como los mecanógrafos) y bella, como las mujeres que nombra.

Pero El mecanógrafo del parque no existe si no a condición de la existencia de los otros, como no existe nación sin pueblo, por eso, este escribiente a la sombra, pide, llama y ofrece:

 Deme usted señoraCinco palabras que le sean fieles a su modo de hacer                                                                                      /casa.Deme usted, señor,Cinco palabras reconocidas como suyas, Habituales en sus oficios cotidianos,Y usted, señorita, deme cinco palabras,Las que a diario moldean su ternura,Las rutinarias palabras del amor,Y les escribiré las cartas necesarias, Les abriré puertas y cerrojos,Y traeré del olvido amores desterrados, Y desataré los nudos de la discordia, Y les ayudaré a vencer el dolor, Sólo acérquese, señora, señorita,Aproxímese señor,Yo soy el mecanógrafo del parque,Ordene su mensaje.                                      

                                                                       *Poema Cinco palabras

¿Habla Julián o habla el mecanógrafo? Eso ya no importa, lo importante es que hablan y hasta discuten, en este libro, en el parque, en la ciudad.“La ciudad se haya en plena demolición. Ahora mismo tuve un altercado con los operarios de la destrucción porque los infelices querían derribar un árbol que tú habías mirado, Eyania. Es suficiente con la caída vertiginosa de las vidrieras que ya no miras, suficiente con los edificios comerciales que ya no observas y que por esa razón yo no veo; Pero que tumben la pequeña naturaleza que sólo bebe el agua lejana que  se agita en tus ojos, eso no lo podía permitir (…)*Fragmento: Alguien destruye la ciudad   

Este, el más reciente libro del poeta y ensayista Julián Malatesta El mecanógrafo del parque, poemas dispersos, aparentemente sin un hilo conductor, a veces limitando con la crónica poética, si se acepta esta asociación, desarrollando sin abusos una atmósfera propia y comprometiéndose en la critica política sin detrimento de su calidad estética y metafórica.

“Con mi vieja maquina encerrada en su estuche de                                                                                  /cuero.Me retiro del parque y suspendo el oficio,He perdido el día y no es mía la noche, El parque pertenece a las trabajadoras de hombres. 

*Final del libro y del poema: Las trabajadoras de hombres

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