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Zabier Hernández Buelvas

Universidad y Conflicto. Factores que inciden en la configuracion de una violencia contra la Universidad Colombiana 1995-2002

      UNIVERSIDAD Y CONFLICTO.Factores que inciden en la configuración de una violencia contra la universidad colombiana.  1.995- 2002        Zabier Hernández Buelvas    Introducción. ILos hechos de confrontación política y militar que se suceden al interior de la universidad, la guerra sucia que la a tomado como objetivo político militar, expresan el malestar que produce en algunos sectores de derecha y extrema derecha, a sectores político regionales establecidos en el poder de las instituciones, en grupos de interés económico que basan sus existencia en la corrupción administrativa, el que sigan siendo las universidades espacios de nacimiento de ideas y de proyectos gremiales y políticas de todo tipo entre ellos, los movimientos alternativos y críticos.  Se parte entonces de considerar que las universidades públicas del orden nacional y regional siguen jugando un papel en la problemática regional y en general en una sociedad como la nuestra, atravesada y caracterizada por una confrontación histórica de profundos orígenes generados por la exclusión social, política y económica.

 

Se pretende en este texto  demostrar que:  Las constantes violaciones de los Derechos Humanos (D.H.) y al Derecho Internacional Humanitario (D.I.H.), expresadas en las desapariciones, asesinatos y ataques a los  procesos críticos intelectuales y universitarios no son aspectos aislados, sino, que éstos tienen una relación de causa – efecto entre paramilitarismo, control administrativo y control ideo político, como  parte de una estrategia de intensificación de la guerra real y psicológica. Dicha guerra es  llevada a cabo por fuerzas parainstitucionales y paramilitares, que en asocio con sectores corruptos de las administraciones y estrechamente relacionados  con grupos de poder al interior de las universidades, buscan fomentar el acriticismo y la inmovilidad social y política de los sectores alternativos o de oposición que tienen representación, orientan, generan y participan de diversos procesos al interior de ellas. por otro lado también, establecer cuáles son los factores endógenos y exógenos que configuran la violencia contra la universidad, igualmente, precisar cómo la comunidad universitaria de las universidades públicas, específicamente de la Universidad del  Atlántico, se involucra, reacciona y  responde a dicha violencia en el contexto del conflicto social, político y armado nacional y regional, y de violación generalizada  de los Derechos Humanos. IIEste libro es en esencia el trabajo monográfico presentado por el autor ante la Universidad Distrital Francisco José de Caldas de Bogotá DC, para acceder al titulo de Licenciado en Ciencias Sociales, en noviembre de 2003.  En las indagaciones preliminares hechas en torno del problema planteado, es decir, universidad y conflicto,  se halló que los estudios más recientes sobre el conflicto en Colombia, basados en una tendencia de trabajo interdisciplinario y transdisciplinario, hablaban de la configuración de una geografía de la violencia en Colombia. Alejandro Reyes  Posada en estudio, realizado en 1.998, identifica zonas y regiones del país, teniendo como base la presencia paramilitar y guerrillera. De acuerdo a ello, elabora una cartografía que muestra los sectores geográficos de más intensidad del conflicto. Los resultados de dicha investigación arrojan que las regiones y departamentos más desestabilizados por el conflicto son Antioquia, Córdoba, Atlántico, Cesar, Arauca y gran parte de los llanos orientales. Esta es una primera premisa desde la cual parte este libro que hoy presentamos.  La otra premisa es la experiencia la que genera esta investigación. Hemos sido testigo del exterminio al cual han sido sometidos vastos sectores del movimiento estudiantil, profesoral y de trabajadores a nivel nacional, la comunidad universitaria se ha visto agredida físicamente, sus componentes vitales han sido afectados y ello, no ha sido sistematizado y analizado profundamente, a tal punto, de quedarse sólo en las listas y estadísticas que no expresan de manera integral la magnitud de lo que la universidad pública colombiana está atravesando.  La consigna política, la denuncia vehemente ante organismos e instituciones, del ataque de que son victima los integrantes de las universidades publicas en Colombia, aunque es y seguirá siendo necesaria, no es suficiente para explicar el fenómeno. La complejidad del asunto nos obliga a una demostración científica de las relaciones y conexidad entre conflicto, violación de derechos humanos y universidad, lo cual es una de las intenciones de este trabajo. En la exposición de esta investigación al lector, aunque el relacionamiento de los diferentes factores, las inferencias y afirmaciones y las conclusiones emanadas de este estudio pretenden mantenerse en un nivel de generalización permanente, se vio necesario acudir a un escenario concreto que pudiera cumplir el requisito de servir para demostrar aspectos esenciales de la hipótesis. es por eso que como punto de referencia concreta, se tomo a la Universidad del Atlántico. No es propiamente un estudio de caso, si no más bien, el pretexto de la investigación, o si bien se prefiere el caso en referencia, para explicar y develar un problema complejo surgido en el marco del conflicto nacional. Desde esta perspectiva este trabajo se constituye también en una propuesta metodológica para el estudio de la universidad y su relación con el conflicto social político y armado.  CAPITULO I. Algunas opiniones autorizadas sobre la universidad, su historia  y sus problemas. Sobre la universidad se ha escrito e investigado mucho desde diferentes perspectivas, académica  la  más  extensa,  su  papel  social  y   crítico,  sus  formas  de estructuración, su historia universal, nacional y regional, el estudiantado como protagonista activo de la universidad como generadora de mentalidades, corrientes y tendencias políticas, científicas e ideológicas, este estudio ubica ala universidad en medio de la turbulenta  marea del conflicto, la interroga sobre su papel en él y denuncia con rigurosidad su asedio y amordazamiento. No partimos de cero. La tarea de identificar las diferentes problemáticas de la universidad, nos lleva a explorar un estado del arte sobre la temática planteada, cuestión que además servirá a los estudiosos e interesados en la temática, para orientar su búsqueda y acceder a los conocimientos que desde este estado del arte puedan desprenderse.    Comencemos por destacar, en el ámbito universal el trabajo de Maurice Bayen, sobre la Historia de las universidades[1], valioso documento histórico sobre el origen y desarrollo de las universidades de París, Oxford, Bolonia y de Orleáns.  Realiza Bayen en este trabajo una descripción apasionada y detallada de las tensiones, contradicciones, protagonistas e intereses de los nacientes  Estados europeos, las monarquías imperantes y la Iglesia, en la fundación y configuración de lo que vendría a ser, una de las instituciones más importantes de nuestros tiempos: La Universidad.  Bayen muestra como la universidad nace ligada a la sociedad, con sus propios conflictos y tensiones: Rememorando nuevamente los orígenes de la institución, se observa  como su vocación, las tensiones que han surgido en el transcurso de su desarrollo y las fuerzas de desintegración que actualmente existen, parecen estar todas ellas ligadas a las relaciones que asocian a la universidad con el saber y la sociedad. En uno de los apartes del libro trata de mostrarnos el autor en referencia, como la universidad desde sus inicios, contienen el germen del conflicto permanente y tomando como punto de partida la crisis que vivió la Universidad de París en el año 1.229, iniciada por un  incidente “trivial” como fue la pelea entre estudiantes universitarios y “burgueses” que tenían una taberna cerca de la universidad, nos plantea lo siguiente: Esta breve exposición ilustra algunos de los principales aspectos del nacimiento de la institución universitaria [...] El contraste entre el más pequeño pretexto y la importancia que adquiría, atestigua que dichas crisis no eran más que el hecho y la causa de un grave y profundo malestar al que la universidad, cuerpo vivo y susceptible, reaccionaba revelando sorprendentes capacidades de intransigente rigidez, violencia latente y fecunda renovación.[2]     A nivel Latinoamericano, sobresale el trabajo de José Joaquín Brunner,  Educación superior  en América Latina. Cambios y desafíos[3]. La idea inicial que nos plantea Brunner en este libro es que “a América la universidad llegó con los conquistadores españoles, cuando en el Viejo Mundo existían ya varias decenas de ellas”. La importancia de este libro, es que ubica a la universidad latinoamericana, como una institución que asume y se forma al calor de los problemas políticos y sociales  que representó para nuestro continente el sistema colonial español y portugués. A escala nacional se destacan los análisis de Antonio García con su trabajo sobre Universidad y desarrollo en Colombia[4]; en el cual se hace una estructuración histórica de los diferentes modelos de universidad que han existido en Colombia y como ello ha obedecido a los diferentes modelos de desarrollo que en el país se han  implementado como orientación extranjera o imperialista. Rubén Jaramillo Vélez, a través de la edición de la revista Argumento, “Universidad y sociedad”  recoge una serie de ensayos, de los cuales interesa destacar los del profesor Rafael Gutiérrez Girardot: Universidad y sociedad  y el de Juan Guillermo Gómez García, quien en la presentación de dicha revista expone su texto Universidad política y pueblo donde explica como la universidad latinoamericana y en especial la colombiana, ha estado atravesada históricamente por planes y estrategias de tipo intervencionista como el Plan Atcon, sobre el cual se detiene y analiza su lógica social, política y económica. Por su parte, el profesor Gutiérrez Girardot,  desarrolla una reflexión en torno a la  construcción de una relación adecuada entre “universidad y sociedad”[5], relación que según su opinión está mediada por el dogmatismo a que ha sido sometida la mentalidad latinoamericana por parte de la Iglesia Católica, situación que sólo será resuelta en la medida en que se gana respeto por la autonomía y la libertad de enseñanza.  Pero el Profesor Gutiérrez Girardot, plantea una  caracterización de la universidad colombiano desde otras paginas también, como las del Magazín Dominical, en el cual es entrevistado y nos comenta :   Menciono algo que me parece mucho más grave y es el desprecio por lo que constituye la posibilidad de vivir , esto es, el desprecio por la cultura. Y en este sentido encuentro difícil y problemático que haya fuerzas que no tiene por que ser de derecha- y que no son exclusivamente de derecha- sino, peor, que sin saberlo quizá, están repitiendo en este momento una frase nefasta que pronunció el General Millán Astrae en una cátedra de la Universidad de Salamanca, cuando decía "!Abajo la inteligencia, viva la muerte!"[6]    En el primer Congreso Nacional de Universidades por la paz, se desarrolló una comisión temática que se denominó La universidad y el conflicto armado, en cuyas memorias se destacan los trabajos de los profesores Ernesto Rueda Suárez, quien afirma: No puede negarse que en la actualidad nuestra universidad ha sido atemorizada - que no amordazada – y que no encuentra un ambiente propicio para realizar su trabajo académico e investigativo; no sólo porque sufre la amenaza y la acción directa, sino porque no cuenta con la financiación suficiente y con el número de investigadores necesarios para llevar a cabo esta inmensa tarea (...) no se trata pues, de definir una neutralidad ingenua o escapista para la Universidad colombiana en una época de conflicto político armado, en donde la degradación ha llegado a extremos de generar el miedo colectivo y la desaparición física y selectiva de muchos miembros de la comunidad académica. Se trata de crear un centro de gravedad neutralizado, en donde pueda ser posible el trabajo intelectual de pensar el país y de proponer salidas racionales al conflicto.[7] Desde otras     perspectivas más actuales, Miller A. Dussán Calderón, con  el trabajo     El papel de   las universidades en la superación del conflicto armado y la construcción social[8],    quien    plantea   la   tesis  de  que la universidad puede enfrentar el conflicto social político y armado a través de un progresivo compromiso de comprensión interdisciplinaria del fenómeno de la violencia en Colombia, y de profundización en los contenidos de la agenda de negociación entre el gobierno y las guerrillas; a la vez la universidad debe crear espacios de participación, formación y controversia sobre la resolución de conflictos. Jaime Polania Perdomo, con  la ponencia universidad y sociedad, interacción para la paz[9] donde propone “si hay educación habrá conocimiento; si hay conocimiento hay desarrollo; si hay desarrollo se logrará la paz; si hay paz habrá bienestar y progreso, luego seremos la sociedad del conocimiento”, tesis no compartida en su totalidad por exponer una sobre valoración del papel de la educación en el logro de la paz sin tener en cuenta las variables políticas y económicas del contexto actual colombiano.  Se destaca también, el texto que compila 9 ensayos, edición dirigida por Jorge Cárdenas Galvis, intitulado UNIVERSIDAD, actualidad y siglo XXI Revista editada por SIMPROFUAC, el Sindicato de Profesores de la Universidad Autónoma de Bogotá. Los autores hacen un recorrido por varios tópicos por los cuales está atravesando la educación pública colombiana y en especial mencionamos el del profesor Gustavo Tabares, "La universidad frente a la encrucijada nacional"[10], del cual se pudieron extraer importantes aportes para el desarrollo de esta monografía .  Sobre el estado del arte en cuanto al conflicto, violencia y guerra, se destacan trabajos como la compilación realizada por los profesores Jaime Arocha, Fernando Cubides y Myriam Jimeno intitulada Las violencias: inclusión creciente[11]  texto en el cual se hace un estudio y una reflexión sobre la violencia en Colombia desde una perspectiva multidimensional, donde se trata de hibridar un análisis conceptual basado en lo estructural, lo cultural y lo subjetivo.  Conflicto armado y militares en Colombia, cultos, símbolos e imaginarios[12], libro de la profesora Elsa Blair de la Universidad de Antioquia. Aquí la profesora Blair estudia desde lo cultural,   simbólico e imaginario, uno de los actores principales de la guerra como son los miembros de las Fuerzas Militares del Estado colombiano, lo cual fue muy útil para explicar, desde el imaginario de la guerra que se concibe desde las instituciones castrenses , el por qué de las estrechas relaciones y participación conjunta en acciones, de militares en servicio oficial con grupos y unidades paramilitares. En torno de paz y guerra, no se pueden desconocer los trabajos antagónicos en concepciones, pero coincidente en la objetividad, el realismo y la claridad de la exposición de ideas y análisis sobre el conflicto en Colombia, como son Alfredo Rangel Suárez con su texto COLOMBIA: Guerra en el fin de siglo[13] editado por la Universidad de los Andes y desde la otra orilla conceptual e ideológica, Carlos Lozano Guillen, con su texto ¿Como hacer la paz?[14] editado por Ideas y Soluciones Gráficas Limitada.    Cabe mencionar, un trabajo de investigación muy reciente sobre el paramilitarismo en el Magdalena Medio, realizado por Gearóid Ó Loingsigh, libro publicado y editado por él mismo en diciembre de 2002, titulado La estrategia integral del paramilitarismo en el Magdalena Medio[15] Es una investigación esclarecedora de la estrategia paramilitar tomada desde el caso especifico del Magdalena Medio, pero que en su metodología muestra el modo de operación y crecimiento paramilitar, dejando enseñanzas para entender las estrategias utilizadas para aniquilar y desterrar a la oposición en otras regiones del país. El concepto de universidad publica. Primero partimos de reconocer un estado  real y  actual  de la universidad pública  en  Colombia, es  decir, una  universidad  atravesada  por una crisis ocasionada por la imposición de políticas de corte neoliberal, que al mismo tiempo expresan una crisis de lo público en beneficio de lo privado. Pareciera que la actual situación de la universidad pública estatal, confirmara la tesis de ser un mero aparato que reproduce el sistema y el orden imperante, quizás también esta sea la razón por la cual la universidad pública en Colombia, reproduce con tanta fuerza el conflicto político, social y militar. Al respecto el profesor español Luis Enrique Alonso plantea la situación actual de la universidad pública en los términos que globalmente están caracterizando los cambios en la educación superior desde las políticas de Estado tanto en Europa como en América Latina así : La universidad que está ahora en crisis es la universidad que había sufrido un crecimiento notable y seguro al amparo de las políticas de demanda keynesianas, de mantenimiento público de la economía y de compensación estatal de un amplio volumen de costos sociales del crecimiento [...] Así la universidad pública, más que un servicio hacia la ciudadanía, viene a ser considerada, desde el actual discurso neoconservador, un elemento fundamentalmente productivo (o mejor productivista), dirigido de manera instrumental a producir elementos rentables para la acumulación económica. La tendencia hacia una remercantilización de los discursos universitarios la ha asumido en una verdadera obsesión por su rentabilidad.[16] Ante esta realidad,  es pertinente plantear la idea sobre el deber ser de la  universidad pública: La universidad  publica debe ser aquella donde se promuevan los valores y mentalidades  críticas y éticas que buscan la formación de individuos libres, UBI VERITAS, IBI LIBERTAS.  Entendidos los conceptos de ética y libertad como pilares fundamentales de  una  sociedad  democrática,  y  especialmente libertad, como producto de la democratización del conocimiento. La sociedad colombiana requiere  una universidad generadora y formadora de hombres y mujeres comprometidos con la realidad social y la búsqueda de soluciones a las graves necesidades padecidas por las mayorías excluidas de  la sociedad.  Desde esta concepción, la universidad pública estatal debe, promover la construcción y difusión de los conocimientos básicos y profundos para el desarrollo del país, entendido esto como el beneficio de las grandes mayorías excluidas tradicionalmente. Desde el punto de vista de las relaciones institucionales, la universidad pública se asume también como un espacio regulado por una serie de normas internas y externas, (leyes y decretos, estatutos generales, reglamentos internos de estudiantes y trabajadores, etc.) los cuales son coherentes con la legislación nacional y regional en materia de educación superior.   La universidad como institución vital , esta compuesta por lo que se denomina, los estamentos universitarios, entre los cuales se identifican: El estamento profesoral, el estamento estudiantil y el estamento de los trabajadores. ¿ qué entendemos por estamentos universitarios? Esto se define como los componentes básicos y esenciales de la universidad pública estatal, que la hacen vital, cambiante o estática y que se relacionan entre sí. Cada estamento mantienen un nivel de relaciones con la administración y dirección de la universidad, mediados por las reglas internas y externas que los rigen. Por otro lado, al interior de estos estamentos se dan movimientos de profesores, trabajadores y estudiantil. Al no estar el movimiento estudiantil mediado por niveles de contractualidad laboral con la dirección de la universidad, lo hace diferente en su accionar y en su dinámica de oposición a las políticas implementadas. El movimiento estudiantil colombiano ( independientemente del paso temporal del  estudiante en la institución educativa) ha formado parte de los conflictos sociales generales, originados por el descontento de clase. Este ha poseído reivindicaciones gremiales propias como sector social y en determinados momentos se ha destacado como fuerza sociopolítica considerable por su nivel de organización y gran capacidad de movilización nacional. Pero las organizaciones, plataforma de lucha y movilizaciones del estudiantado no siempre han tenido las mismas motivaciones ideológicas y políticas, aunque encontremos coincidencias en algunas de sus formulaciones programáticas. Estas diferenciaciones ideo-políticas en el interior del movimiento estudiantil, son producto de los intereses de clase predominantes en cada situación histórica.[17] Lo anterior, hace considerar que el movimiento estudiantil juega un papel dinamizador y a la vez catalizador de muchos de los procesos de violencia que se suceden en el ámbito universitario por sus posiciones, generalmente más radicales y opuestas al orden tanto interno como externo, que las posiciones de los demás estamentos. Sin embargo, no podemos pasar por alto, la permeabilidad antiética que ha tenido la juventud y en general en la sociedad.  La teorización de los variados elementos anteriores, lleva a acercarnos a una identificación de una relación entre los conflictos políticos universitarios, las violaciones de derechos humanos al interior de ellas, los proceso de  corrupción denunciados y el fenómeno del paramilitarismo, expresado como una violencia parainstitucional, la cual es definida por Carlos Medina Gallego y Mireya Téllez Ardila, de la siguiente forma: La violencia parainstitucional la definimos como aquella que no tiene por objeto la transformación de la sociedad, sino, el de “garantizar”, complementar y suplementar su adecuado funcionamiento cuando “el  Estado no está en condiciones de hacerlo” por las limitaciones que tiene en todos los ordenes. Parainstitucional en la medida en que es afín a los objetivos del ordenamiento existente y se compromete con el auxilio de la organización institucional; por esto, existe una gran aproximación entre lo estatal y lo parainstitucional, y por lo general lo segundo deviene de las iniciativas de lo primero[18] Universidad publica y contexto. En el caso específico de la universidad, la violencia aparece ligada al control académico ideológico de la institución y las relaciones de poder que en torno a la disputa de este control, se desarrollan, esto en sí mismo plantea un debate sobre el conflicto general en la academia. La universidad como parte de este tejido social y político de la nación y a pesar de haber perdido en muchas ocasiones su esencia de ente que aporta alternativas a la sociedad, sigue siendo fundamental para el desarrollo regional y nacional. Colombia vive en un conflicto social, político y militar que toca todas las fibras y conductos del tejido nacional, conflicto que toma características específicas en determinados ámbitos, espacios, regiones, instituciones o procesos. ¿ Cuales son estas características y cómo se expresa esta confrontación en el ámbito universitario? pero, al mismo tiempo ¿Cómo la universidad está ligada al desarrollo de esta confrontación? Y específicamente,  ¿cómo en la Universidad del Atlántico el conflicto toma formas determinadas por los factores internos y externos que la caracterizan? La universidad colombiana históricamente ha estado vinculada  a los proceso de la sociedad, los cuales la han conmocionado, modificado y configurado hasta hoy; así mismo, su historia y desarrollo ha sido de naturaleza compleja en la medida  que tiene características bien específicas y donde intervienen diversos actores que ejercen presión, control, fuerza e influencia en el ámbito universitario. En este sentido, se debe tener en cuenta esta caracterización de Juan Guillermo Gómez García: Tratar de indagar entre la maraña de hechos, tendencias y polémicas en la actualidad universitaria, que comprende desde el debate de una legislación democrática hasta los asuntos menos formalmente abordables, es bastante riesgoso de por sí y en general se impone una determinación dominante. Esta consiste en tratar de responder a las más urgentes exigencias de la hora,- promovidas por un oportunismo sociologizante- y demandar soluciones a los más espectaculares conflictos. De hecho, se confunden los síntomas y los indicios con el fenómeno mismo. Tomado el indicio (violencia estudiantil, descomposición académica, etc.) como el centro del problema, el paso metodológico siguiente, la pretendida solución, alienta la confusión o en algunas ocasiones el crimen...[19]       Siguiendo en esta dinámica histórica, en  el último decenio del siglo XX, la universidad, su entorno y sus espacios internos, han sido escenarios de confrontación político-militar que han cobrado vidas de profesores, estudiantes, trabajadores y administrativos. Los hechos más sonados y comunicados por la prensa en general, son los de la Universidad Nacional en 1995, Universidad del Atlántico en 1997-2002, Universidad de Antioquia en 1998-2001 y en la Universidad de Córdoba en 1997-2000. Aunque la universidad, ha sido afectada por las diferentes etapas de la violencia en Colombia, es entre 1995 y 2002, cuando realmente se han dado los hechos más graves en cuanto a la invasión de los campus universitarios por fuerzas externas  que atentan contra ella. Estudiantes y profesores asesinados en las propias aulas de clase, en el parqueadero, o la salida o por fuera de ella, bombas que estallan en las oficinas, amenazas explícitas o anónimas contra los miembros de la comunidad universitaria, son manifestaciones de la violencia sociopolítica de la sociedad en la vida universitaria. Desde una perspectiva psicosocial, se ha instalado en la universidad publica, un ambiente generalizado de terror y miedo.  Hechos estos, que parecieran aislados y pertenecientes a problemáticas específicas de cada universidad, pero que  al mirarlos en conjunto, se puede identificar una coherencia y relación directa con el conflicto político y armado nacional, hipótesis, que quedó expuesta anteriormente. El proceso de la educación superior en nuestro país, se caracteriza por esta vinculación directa y permanente con la  crisis, con el conflicto social, político y armado, expresada como presencia permanente en el devenir histórico de nuestra  sociedad. Para el caso las colectividades que conforman la comunidad universitaria, esta crisis no se queda en ella, sino, que afecta su interrelación con la sociedad en su conjunto. Hay un continuo devenir del pensamiento, existe una movilidad constante en los proceso y las estructuras que componen la universidad, lo viejo entra en algún momento en crisis, su contradicción interna estalla y surge el conflicto, para dar paso a lo nuevo, desde el punto de vista dialéctico, la crisis y el conflicto son inherentes al desarrollo, son su motor. El concepto sobre esta  crisis y el conflicto, a la altura de nuestra época está nutrido de otras visiones que lo hacen no dogmático,  se nos presenta como un concepto renovado, que lo saca de una visión reductora de determinismos  y lo ubica en la dimensión de contar con otros factores en el análisis, aparte de lo económico y lo político; otros factores que la teoría de la estructura y la superestructura o la teoría de la contradicción antagónica de clases, por sí solas no nos muestran, como por ejemplo las novedosas formas que toma la crisis y las variadas expresiones que asume el conflicto en el ámbito universitario y en su relación con el Estado y la sociedad, su traslado y desplazamiento a espacios específicos, académicos, culturales, lúdicos  e intelectuales.  Nos acercamos entonces  a lo que hemos de  denominar la dialéctica de la guerra, es decir su correspondencia con unas causas y con unos efectos, sus formas y sus expresiones relacionadas con los postulados de lucha, manifiestos y programas que los opuestos  esgrimen como argumento para permanecer, multiplicar y fortalecer la guerra, trasladándola a escenarios que se supone cotidianamente, no hacen parte directa de la guerra,  en el plano de lo armado y la agresión  física. La violencia en acepción general y común, se nos presenta como un fenómeno particular o colectivo que surge en el momento en que se atenta contra la libertad, los bienes y la vida de las personas o de una comunidad. Desde las corrientes de pensamiento más destacadas, podríamos señalar desde una perspectiva paradigmática tres teorías sobre la violencia en los siglos XIX y XX: 1º La sindicalista (Sorel); 2º. La anarquista (Proudhom, Bakunin); 3º. La marxista (Marx, Lenin)”[20]. Pero la referencia a la violencia política en el contexto actual colombiano se plantea desde “Aquella ejercida como medio de lucha político social, con el fin de mantener, modificar, sustituir o destruir un modelo de Estado o sociedad por su afinidad social, política, gremial, étnica, religiosa, cultural o ideológica, esté o no organizada”.[21] Desde esta concepción, la violencia se plantea en estrecha relación con el concepto de historia. La construcción histórica de las monarquías,  los Estados Naciones y las burguesías, por ejemplo, han basado su poder político y social en la fuerza violenta de los aparatos militares e ideológicos que le son funcionales. Las formaciones económicas y el establecimiento de determinado poder político que la sustente, ha contado con la violencia como factor fundamental, el caso colombiano y la configuración de sus instituciones entre ellas la universidad publica, no son la excepción.   El capitalismo y su protoindustrialización, tiene una esencia histórica violenta que ha buscado siempre crear las condiciones políticas, económicas, nacionales e internacionales, favorables a los intereses industriales, comerciales y a la vez garantizar la base social de la burguesía. Federico Engels en “El papel de la violencia en la historia”, lo expresa de la siguiente forma: Apliquemos ahora nuestra teoría a la historia contemporánea de Alemania y a su práctica de la violencia a hierro y sangre [...] Desde fines de la Edad Media, la historia trabaja en el sentido de constituir en Europa grandes Estados nacionales. Sólo Estados de ese tipo forman la organización política normal de la burguesía europea en el poder, y ofrecen, a la vez, la condición indispensable para el establecimiento de la colaboración internacional armoniosa entre los pueblos, sin la cual es imposible el poder del proletariado. Para asegurar la paz internacional, es preciso que cada pueblo sea independiente y señor en su casa. Y, efectivamente, con el desarrollo del comercio, la agricultura, de la industria y, a la vez, del poderío social de la burguesía, el sentimiento nacional se había elevado en todas partes y las naciones dispersas y oprimidas exigían unidad e independencia. [22] Así, a percepción de la violencia política en Colombia encuentra su relación estrecha con el proceso de construcción del Estado nacional, en el centro del cual la universidad se ha ido construyendo y desarrollando al amparo de los modelos de desarrollos impuestos por el poder dominante. Las fuerzas políticas tradicionales que han estado históricamente al frente de este proceso, han implementado de una política de seguridad nacional, para lo cual se vale tanto de los medios constitucionales e institucionales, como de medios complementarios concretados en las fuerzas parainstitucionales o paramilitares, bases constitutivas de una estrategia integral de seguridad nacional que incluye lo psicológico, la fuerza y la impunidad.    La lucha de clases, los “actores” del conflicto y la universidad publica. En mi concepto, el conflicto que vive hoy la universidad colombiana es el reflejo social contextualizado, es decir, no como simple reflejo análogo  de la lucha de clases que se desarrolla entre una burguesía que ha dominado política, económica e ideológicamente por más de 150 años y la clase social que no posee el poder político ni es propietaria de los medios de producción, sino, como un reflejo que viniendo de esa caracterización,  contiene en el desarrollo de la universidad como institución, unas características que le son propias. Pero el afirmar que el conflicto universitario es el reflejo contextualizado de la lucha de clases, no explica por si solo la relación, ni nos da por si solo  la posibilidad de identificar actores específicos que intervienen en defensa de unos u otros intereses de estas clases. Por ello es necesario poner en claro que cada actor, cada movimiento político social o armado juega un papel concreto en la lucha de clases, en los conflictos regionales, coherentemente con los intereses determinados por la visión de la clase social a la cual se pertenece en sí. Esta, es la vía por la cual se llega a identificar "los actores del conflicto", con sus orígenes,  contextos y fines. Sin embargo, es conveniente mostrar otras visiones o tendencias conceptuales sobre la teoría de los actores. Una es la visión que se ubica al margen de la lucha de clases y desde una pretendida neutralidad identifica, convoca, defiende o señala a diversos actores. Esta teoría, utiliza el concepto de sociedad civil como fundamento contrapuesto a los sectores armados o que desde alguna forma discursiva y practica "fomenten" la violencia armada. Esta tendencia ha desembocado en lo que algunos llaman la neutralidad activa, como forma metódica de trabajar por la paz sin ser identificado como parte de una ideología, o actor especifico. Y la otra visión, que guarda relación con la anterior pero vista desde una perspectiva de la acción socio comunicativa. Actores armados del conflicto". Se trata, claro está de una expresión sofisticada  , con la impronta de una reciente escuela francesa de la teoría de la acción social, que ha estado muy en boga últimamente en el lenguaje periodístico, y que conlleva a la noción de que a las organizaciones o a los movimientos sociales a los que se aplica, es posible discernirles una pauta racional en su acción [...] No es que conlleve un reconocimiento inmediato de su estatus político, pero va en esa dirección. [...] En la teoría a la que nos referimos, la constitución como actores implica un grado de conciencia y elaboración acerca de sus metas, y de las opciones a las que se ve enfrentado cada actor para su consecución. [...] Su desventaja analítica puede consistir en que se presta para ser tomada con unilateralidad y para hacer abstracción de los intereses que en un principio le dieron sentido. Uno de los teorizadores precisamente advierte acerca de su empleo unilateral, de que podría conducir a atribuirle un exceso de autonomía a lo político respecto del sistema social.[23]  Teniendo como marco las anteriores consideraciones, nos interesa inicialmente definir y caracterizar al fenómeno Paramilitar en el actual conflicto social, político y armado. Los paramilitares. Aunque  Carlos  Medina  Gallego, hace una diferenciación clara entre paramilitar, parainstitucional y parapolicial desde un punto de vista funcional, para el caso de esta investigación nos referimos a paramilitares como concepto central de referencia a todo lo parainstitucional o fuerzas cooperantes o complementarias de las funciones del Estado y del gobierno. Para esta primera aproximación a uno de los actores que en el devenir de las universidades regionales son fundamentales en la identificación de los conflictos universitario específicos, es conveniente apoyarnos en la reflexión de Carlos Medina Gallego: El uso de la fuerza como parte del ejercicio del poder es responsabilidad del Estado, y debe utilizarla en forma racional y legal. Cuando se trata de una organización distinta al Estado, hace uso de la fuerza so pretexto de servirle a él o a los intereses de la sociedad, ante la incapacidad de aquel para controlar el crecimiento del conflicto, o bien para confrontar radicalmente el poder estatal en el camino de instaurar un nuevo modelo de sociedad y Estado, estamos, entonces, frente a dos tipos distintos de violencia: Parainstitucional y violencia contra estatal[24] Lo parainstitucional encuentra sentido en su función complementaria a la función      del    Estado,   desarrollándose   paralelamente,  sin querer ser  identificado con él pero siendo parte invisible y cooperante en los fines del  Estado, como una modalidad de acción de las clases y sectores dominantes.  El paramilitarismo, entendido hoy como fuerza coercitiva parainstitucional, presente en el territorio nacional, se le debe definir en función de su carácter histórico, producto del terrorismo de Estado  y no en función de los proceso actuales de legitimación que se desarrollan, al otorgar el gobierno del presidente Uribe en su periodo de gobierno (2003), una interlocución en una mesa de dialogo, lo que incluso algunos sectores de la izquierda han llamado un monologo, para dar a entender que estas fuerzas paramilitares, no tendrían nada que debatir ni negociar con el Estado y el gobierno, si sus acciones persiguen el mismo objetivo, que es de mantener el orden social actual.  Que pasa por la creación de un "ejercito propio y una fuerza no convencional de soldados y especialistas de guerra" [...] En esta concepción de guerra no convencional, las acciones militares adquieren una dinámica distinta que se manifiesta en la eliminación selectiva del enemigo - Lideres político, sindicales y populares, la masacre colectiva . contra quienes apoyan la subversión y se nieguen a brindar información a la inteligencia militar y el genocidio contra regiones y amplios grupos en que se supone existe una influencia del movimiento insurgente.[25] El paramilitarismo es así entonces, una fuerza político militar creada por el Estado colombiano, como instrumento de afianzamiento en la guerra en el marco de la doctrina de la seguridad nacional. Los militares   Su carácter de ejército convencional regido por unos principios constitucionales lo convierte en un actor complejo.  Las fuerzas militares y policiales, no sólo hoy, sino también a lo largo de la historia del país, han jugado un papel decisivo en el desarrollo y desenlace positivo o negativo de cada etapa de violencia y conflicto. La militarización creciente, las doctrinas establecidas en la Escuela de las Américas en EE.UU. la doctrina de la seguridad nacional, la tesis del enemigo interno, la tesis del amigo- enemigo, o la de quien no está conmigo está con mi enemigo, han hecho de los militares colombianos una especie de cuerpo maniqueo y deliberante.  En la aplicación de todos los modelos de desarrollo implementados, el Estado colombiano ha dado especial papel a los militares, lo que deja ver su clara participación en la historia y en los momentos actuales del país, como actor decisivo y fundamental al momento de analizar el conflicto social, político y armado.   En suma, los militares son parte fundamental de la existencia misma de la clase en el poder, es decir,  de la burguesía y su papel en el conflicto es complejo. Sobre esta característica, la profesora Elsa Blair de la Universidad de Antioquia, los describe de la siguiente forma: Frente a la crisis del país, cuya mejor expresión es la generalización de la violencia armada, los militares se constituyen, sin duda, en uno de los protagonistas. Su presencia ha aumentado de una manera alarmante y a contribuido, enormemente, a la militarización de la sociedad. Esta institución ha sido objeto de numerosas denuncias de algunos sectores del país y a nivel internacional por el carácter represivo de su función y por el grado de deterioro que ha sufrido, lo cual se expresa, particularmente, en la sistemática violación de los derechos humanos. Sin duda, el papel jugado por los militares en el conflicto es condenable. Sin embargo, y esta es la pretensión en este trabajo, pensamos y queremos mostrar que su deterioro y su degradación como institución, no son ajenos  a procesos mucho más complejos que la naturaleza perversa que se les atribuye y sobre todo, que en esos proceso están comprometidos - de múltiples maneras - muchos otros sectores sociales civiles y otros factores que, tradicionalmente, se ignoran cuando se condena  la acción de los militares. Señalar el peso enorme y la responsabilidad que también les compete a otros actores sociales e incluir otros factores, es decir, ampliar la perspectiva de análisis sobre la acción de los militares en la sociedad, no implica, pues, ignorar, ni mucho menos justificar su acción durante estos años., sino tener una visión más ajustada de los factores que intervienen en sus acción y, de este modo, entender su participación en el conflicto[26]     Esta idea de la no autonomía de los militares, y la orientación de sus acciones que hacen los sectores políticos en el poder, aclara y refuerza la tesis, por la cual se identifica a cada actor con intereses determinados  de acuerdo a la clase a la cual pertenece, pero además, es adecuada por cuanto servirá para trabajar el tema del conflicto en la universidad , en cuanto se deberá identificar el actuar de los actores del conflicto en relación con las posiciones e intereses de los sectores políticos, académicos y administrativos que se mueven al interior de ella. Las guerrillas. La participación  de los grupos guerrilleros en el conflicto nacional y especialmente en las regiones, en el marco de los conflictos  universitarios, es hoy indiscutible y casi obvio. De lo que se trata es de acercarnos a una caracterización, como actor cuyo accionar se despliega por los espacios en los cuales cree poder concentrar niveles de poder político y de control económico e ideológico.  La relación guerrilla-universidad en Colombia no es nueva ni está determinada por una urgencia actual de base social dentro de las mismas. Hay que recordar que algunas de las organizaciones guerrilleras que hoy actúan en el territorio nacional, fueron fundadas en las décadas del 60 y 70 al interior de universidades públicas, al calor de jornadas antiimperialistas,  como El EPL en la Universidad Nacional de Colombia, el ELN en la Universidad Industrial de Santander y desde la Universidad Nacional y algunas universidades regionales, salieron los cuadros que más tarde orientarían teórica e ideológicamente las FARC.  La presencia guerrillera como actor en la vida universitaria es entonces una presencia histórica y coherente con una proyección política, teórica y social que permite en sus fines y medios, según su lógica fortalecer un proyecto político. Al menos públicamente los grupos guerrilleros no se han trazado la tarea de la eliminación física de los sectores tradicionales o de oposición a ellos. En palabras de sus mismos integrantes: Ante todo, es imprescindible señalar que la universidad es por excelencia un territorio para el desarrollo del pensamiento, la creación científica y artística y que en ella deben tener cabida todas las expresiones ideológicas, políticas y culturales que coexisten en el país. Lo ideal sería que a esto se llegara por las vías del diálogo y la confrontación académica. Sin embargo esa no ha sido la situación que ha caracterizado la dinámica de la universidad pública. Desde sus inicios el Estado colombiano ha impuesto la violencia como mecanismo para someter ideológica, social y culturalmente la universidad y desconocer los derechos sociales conquistados tras décadas de lucha [...] La defensa de la universidad pública y estatal, no puede orientarse hacia una condena genérica a la violencia de los actores armados sino ante todo a identificar con toda claridad quienes son los que vienen coartando la libre expresión de los espacios académicos, asesinando dirigentes estudiantiles, profesores y trabajadores. [27] La guerrilla en el marco del conflicto  nacional, es uno de los actores que interviene en la relación Universidad- Conflicto. que  ve en la universidad publica, más que un peligro para su existencia, una posibilidad de ascenso y fortalecimiento de su proyecto ideológico y político. En función de ello, ha ejercido una influencia teórica, académica, política en los procesos universitario, especialmente en el aporte a la construcción de una conciencia antiimperialista y de oposición critica al Estado, así como su adherencia,  a la lucha social y política por  la defensa de la educación pública y de una oposición crítica al sistema de cosas que el establecimiento ha determinado para dirigir los destinos de las universidades públicas. CAPITULO II. factores que inciden en la configuración de una violencia contra la universidad publica colombiana.  En el marco de la compleja relación entre universidad y conflicto, existen tres factores plenamente identificados, que  intervienen en la configuración de una violencia contra la universidad colombiana. Estos factores hacen presencia permanente en la actualidad universitaria y son las formas que asume el conflicto social, político y armado que vive la nación colombiana, en el ámbito específico de la universidad. Estos factores son:  ·                            Primer factor: Las políticas de reestructuración, recortes y privatización de la universidad pública a nivel nacional.·                            Segundo factor: La corrupción administrativa que permea a la universidad pública de manera similar que a las demás instituciones privadas y del Estado.·                            Tercer factor:  El proceso de militarización y de paramilitarismo creciente en  la vida nacional y universitaria. Cada uno de estos factores, aporta su cuota de agravamiento de la situación de violencia en la universidad, pero es sobre todo, la combinación de estos factores en determinadas coyunturas, esta situación es tan compleja y aguda que llega incluso a poner en peligro la existencia misma de la universidad como institución académica y determinante para el desarrollo nacional y regional. Teniendo en cuenta la importancia y el papel clave que juegan estos factores en la dinámica de la vida universitaria y fundamentalmente en los procesos de violencia que se relacionan con la universidad,  pasemos a desarrollar cada uno de ellos, tanto en el ámbito específico de la Universidad del Atlántico, como de un marco regional en el Atlántico, sin apartarnos de los elementos del contexto nacional. Primer factor:  Las políticas de reestructuración, recortes y privatización de la universidad pública a nivel nacional. La realidad de la universidad colombiana es agudizada cada vez más por la profundización y radicalización del modelo neoliberal, que plantea no solo un cambio en las estructuras administrativas, si no,  en las concepciones y el modelo que debe regir en especial para el sector de la educación superior. Frente a este aspecto de concepción nos explica Nelson Fajardo:  Se trata de una estrategia de imposición e implementación del modelo neoliberal para la educación en su conjunto que busca amoldar tan importante servicio para la sociedad a partir de introducirlo en el mercado/oferta y demanda con énfasis en la segunda, bajo el supuesto falaz de que son las mal llamadas fuerzas libres del mercado las encargadas de dar cuenta por el optimo funcionamiento de las relaciones entre esos dos componentes[28]   El proceso de reestructuración de la universidad pública colombiana es generado por la implementación y profundización del modelo neoliberal, con la llamada apertura económica impulsada por el presidente César Gaviria en 1.989, que para el sector de la educación se denominó “apertura educativa”.  La “apertura educativa” se constituyó en el marco de referencia para toda las reformas educativas llevadas a cabo en  la década del 90 y que en el caso de la educación superior, se concretó con la aprobación y reglamentación de la ley 30 de 1.992, “por la cual se organiza el servicio público de la educación superior”. Sin embargo, todas las leyes y decretos reglamentarios emitidos a partir de   1.992, no resuelven el problema presupuestal ni la cuestión de la calidad académica de la universidad. Por el contrario, se podría afirmar que los agrava, en cuanto se cambia el sentido y el espíritu del servicio social de educación pública, el cual hasta 1.989, venía privilegiando la inversión para mantener una oferta de cobertura educacional estable.  Todas las políticas de educación superior posteriores a 1.992 tienen como finalidad invertir en la demanda, es decir, la financiación educativa con base en tablas de medidas que parten de gastos per capita, antes que de una existencia global como institución, en este sentido, para los neoliberales la pregunta no es cuánto y qué se necesita para desarrollar una educación superior con calidad, si no, cuál es el costo de un estudiante en un año o un semestre, es decir, se privilegia la demanda y no la oferta. Pero esta inversión de las prioridades en toda la educación, especialmente en la educación superior, por las condiciones mismas del modelo neoliberal, no tocan solamente el problema presupuestal si no, que van mucho más allá, y afectan la vida académica en todas sus dimensiones. Veamos: El plan de apertura educativa y la ley 30 de 1.992, completaron  la desregularización laboral de los profesores, al legalizar y generalizar los contratos a término fijo, con salario integral y la catedralización. Las libertades de expresión, cátedra e investigación consagradas constitucionalmente, son burladas sistemática y sutilmente por las condiciones propias de las vinculaciones laborales. La estabilidad, puntal de la libertad de cátedra y de la continuidad de los proyectos de investigación y docencia, se ve contratada por contratistas que no son vinculados por concurso y no tienen permanencia académica. Sus condiciones de trabajo se rebajaron y sus salarios no son competitivos ni medianamente adecuados para exigir mejores niveles de calidad, responsabilidad y productividad. Esta situación ha estimulado la influencia típicamente “clientelista”, ya existente u operante en algunas universidades públicas, desde hace años y que ha sido un verdadero lastre y obstáculo a su desarrollo académico, que se anunciaba se podía superar con la ley 30 que le confirió “autonomía” a las universidades, así como con las nuevas políticas de apoyo a la ciencia y tecnología. Por el contrario, los procesos eleccionarios de recortes con base en la ley 30 han producido en la práctica  la lógica de la repartición del poder y de la clientelización de hecho de la universidad, imponiendo criterios de adhesión personal o grupista en la vinculación de docentes y en la asignación de los cargos de dirección académica, cuando no creando cargos adhoc, para cumplir con determinados compromisos, amenazando con debilitar o incluso arrasar con la institucionalidad académica que había logrado preservar y desarrollar una cultura académica . De esta forma, se condenará a la universidad a ser un eslabón del sistema clientelista que ha carcomido el sector público colombiano y que lo han conducido a la profunda crisis de credibilidad e ineficiencia que hoy la caracterizan.[29]    Y en el aspecto netamente financiero, los aportes del Estado muestran una tendencia decreciente. En la década del 90 los aportes de la nación giraron al rededor del 73.3%[30] y bajaron para el año 2000 a 64.8%[31]. En el caso de la Universidad del Atlántico la reestructuración académica, administrativa       y     presupuestal,     se da  a  través de un ambiente de confrontación y entrecruce de propuestas entre la dirección universitaria y los estamentos.  En 1.996, la reestructuración de la Universidad del Atlántico dio como resultado una reducción efectiva en el presupuesto general de 1.100 millones de pesos, recursos que salieron de la eliminación cargos administrativos y docentes. "De 487 cargos en 1.995 pasa a 459 este año, en lo que se relaciona con el personal administrativo y con el personal docente pasa de 277 a 245"[32] Instrumentos como la conformación de comisiones accidentales y de la verdad, la creación de vacíos institucionales que buscan ser aprovechado para colocar en el poder universitario nuevas o viejas fuerzas políticas  que sean leales al gobierno, a los grupos de intereses y que de paso faciliten los recortes y las reestructuraciones,  la adopción de mecanismos como la interinidad de funcionarios, de decanos, coordinadores de carreras y vicerrectores, son medidas recurrentes en estos proceso de reestructuración.  Utilizando este esquema y buscando los resultados mencionados, la universidad del Atlántico se vio abocada a procesos  de desestabilización  y de cambios, ocasionada por la reestructuración académica y administrativa que lanza el gobernador del Atlántico Nelson Polo en mayo de 1995.  En estos procesos de reestructuración y recortes, juegan un papel preponderante los organismos de control externos, los cuales se valen de un supuesto papel imparcial para investigar y evaluar las gestiones de las direcciones universitarias. Es por ello, que todos los informes emitidos por los organismos de control nacional y regional, entre 1.996 y 2000, en su esencia, van dirigidos a resaltar los aspectos negativos de la gestión y dirección universitaria de ese momento, justificando el discurso y la acción neoliberal desde  la tesis del manejo corrupto por naturaleza de la cosa publica y confrontándola con la supuesta transparencia del manejo, técnico, gerencial y  privado. Por ejemplo, en noviembre de 1.996,  la contraloría departamental, en cabeza del doctor Ricardo Várela Consuegra, quien hasta hacía poco había sido profesor activo de la universidad del Atlántico y decano de la facultad de derecho de la misma, emite un informe donde entre otros aspectos menciona: “La actitud asumida por el recurso humano y administrativo, refleja en su mayoría, desidia, desdén, falta de motivación y de sentido de pertenencia e integración con la institución en la cual se labora”.[33] La idea de reestructurar para redireccionar la Universidad del Atlántico política, ideológica y académicamente se concreta en el hecho de que   entre enero y marzo de 1.996, por un lado se eliminan 123 cargos, 50 en la planta administrativa y 73 en la planta docente y por otro lado, se nombran 8 nuevos decanos, que en esencia van a representar una nueva direccionalidad política de la universidad encabezada por el Gobernador Nelson Polo y el rector Armando Zabaraín Manco. Esta nueva dirección inicia poniendo de presente la grave crisis financiera por la que atravesaba la Universidad del Atlántico en ese momento, un déficit de más de 13 mil millones de pesos.  La universidad podría sumirse en un estado de crisis tal, hasta llegar a colapsar, generando un gran conflicto social en la región” (...) “Un déficit que no incluye pasivos laborales a largo plazo por concepto de cesantías , ni las deudas con los docentes por concepto de media prima de vacaciones, descongelamiento del escalafón, que esta en el proceso de cuantificación y representan un aumento del déficit, al cual hay que adicionarle la deuda consolidada a 31 de diciembre de 1.995, representada en la suma de 11 mil 520 millones 597 mil pesos” sostiene Zabaraín Manco en entrevista con la prensa local.[34]  Efectivamente la universidad venía en un proceso de agravamiento de su situación financiera, sin embargo, y contradictoriamente a sus estado de postración financiera, el 21 de junio de 1996  se inauguró con la presencia del entonces cuestionado presidente Ernesto Samper Pizzano y su ministro de gobierno Horacio Serpa, la primera etapa de la  ciudadela universitaria, como la nueva sede de la Universidad del Atlántico Los actores,  los problemas académicos, presupuéstales  y administrativos, así como  las reestructuraciones y una intervención política más directa de los poderes regionales, hacen parte de una común estrategia nacional de control ideológico, político y de dirección directa de la universidad regional,  por los paramilitares y los sectores del poder político tradicional. Mientras se combinaban los componentes políticos, administrativos y militares de la estrategia para  cambiar la correlación de poder al interior de la Universidad del Atlántico, en la región Caribe, al igual que en otras universidades del país se daban hechos lamentables de violencia antiuniversitaria que corroboraban al menos parcialmente un momento táctico en el camino hacia el control de las universidades regionales, se trataba del inicio de una campaña de eliminación física de los líderes estudiantiles, profesorales y trabajadores universitarios, que en diferentes universidades venían dando una lucha de oposición y de movilización en contra de los procesos de privatización, recortes y reestructuraciones.  Pero en general estos procesos de violencia contra las  universidades guardan profundas semejanzas en la coincidencia de factores militares, políticos, administrativos,  académicos y presupuéstales así como en los cambios de dirección universitaria resultantes.  La universidad del Atlántico hacía parte con su propia dinámica, de este panorama reestructurante, inseguro y violento en que se debatió la universidad publica colombiana entre 1.995 y 2002. Las medidas resultantes de estos procesos de recorte, reestructuración y redirección de la Universidad del Atlántico, podrían resumirse en los siguientes ítems.  1.      Se propone la eliminación de la Caja de Previsión de la Universidad del Atlántico, para convertirla en una EPS regida por la ley 100.2.      Se diseñó un plan de gestión para el año de 1.997, el cual contempla cuatro ejes así: a) Procesos organizacionales, administrativos y financieros. b) Procesos pedagógicos. c) Desarrollo humano de los sujetos educativos y  d) Relaciones con el contexto.3.      Y se desarrollaron acuerdos con el gobierno nacional, de gestión de nuevos recursos, con base en compromisos de reducción de planta y eliminación de derechos laborales establecidos. Estas políticas de reestructuración, recortes y privatización de la universidad pública a nivel nacional y regional,  evidencian una tendencia a violentar la universidad pública especialmente en su carácter del deber y la  función social del Estado. Ante esto, los estamentos universitarios, sus componentes vitales, es decir estudiantes, profesores y trabajadores reaccionan En parte los procesos de reestructuración han incidido en un ambiente de intolerancia, ya que hay resistencia al cambio y también porque dichos procesos la mayoría de las veces son impuestos, inconsultos con los verdaderos intereses de la academia y la investigación de las necesidades de la región [...] Esos procesos responden desde mi óptica, más a reacomodamientos políticos -partidistas, a implementación de modelos extraños- extranjeros- de Europa y de EE.UU.[35] Las políticas que se están implementando actualmente en las universidades publicas crean conflicto, por que estas van encaminadas a ponerlas en función de los intereses de grandes transnacionales y no al servicio de los fines del Estado social de derecho. Esto genera grandes problemas ya que hay sectores que planteamos que la universidad debe ser un espacio de formación y construcción social.[36] No se puede desconocer el origen subjetivo de estas reacciones, pero igualmente el hecho de haber estado los entrevistados, en el centro de la problemática universitaria, de conocer, de ser afectado por las medidas de reestructuración y denunciar su nocividad, es igualmente una condición objetiva que muestra el papel de estos procesos en el marco del conflicto general nacional y en la academia universitaria. ¿han sido las reestructuraciones en el resto de universidades publicas del país, un proceso pasivo y sin resultados nefastos para la vida la integridad y la tranquilidad de los miembros de la comunidad universitaria, asi como para el futuro del las mismas ? Segundo factor: La corrupción administrativa que permea a la universidad pública de manera similar que a las demás instituciones del Estado. Las condiciones de atraso, tramitología y pesadez burocrática, que caracterizan las estructuras administrativas del Estado colombiano, han sido siempre favorables a la corrupción. La complejidad de los procesos de corrupción se alimentan del interés de diversos actores, en beneficiarse de las prebendas y recurso que se mueven en los circuitos económicos de inversión estatal. Uno de los papeles de esta complejidad es precisamente no dejar ver claramente sus puntos de partidas, sus responsables y quienes son los supuestos beneficiados. En investigaciones adelantadas por Rensselaer W Lee III y Francisco Thoumi, en 1997 se plantea que: La relación entre el crimen organizado y la política en Colombia es compleja, en ella juegan papeles muchos actores con diversos intereses: Las drogas ilícitas y otras organizaciones criminales, las guerrillas, los grupos paramilitares, el ejército y la policía, el gobierno y su burocracia, los partidos políticos, el gobierno de los Estados Unidos, las organizaciones de la sociedad civil, (incluidos los principales intereses económicos legales del país) y otros. [...] Dada la creciente ilegitimidad del régimen y la falta de restricciones de la sociedad civil, la violencia se ha convertido en un medio común para resolver conflictos individuales y para captar recursos y riqueza. [...] Las relaciones de complicidad entre el gobierno y los criminales se manifiesta de diversas formas. La más básica, por supuesto, es el nexo entre el dinero del crimen y las funciones de gobierno. La corrupción puede ser sistémica, enfocada hacia funcionarios influyentes, claves, líderes de opinión, políticos o legisladores. En este caso el fin es proteger la impunidad de la organización criminal y a sus líderes, propender por legislaciones favorables a los intereses criminales y, en general, asegurar la existencia de un ambiente amigable para la organización.[37] Este relacionamiento entre organizaciones criminales, la política y la   corrupción en el ámbito universitario, se expresa más claramente en el manejo de la contratación, de la inversión y del funcionamiento de la universidad. Esta relación, deja de ser casual para convertirse en toda una red que en su afán de defender, mantener sus beneficios y no dejar ser castigados, llegan a asesinar a quienes denuncian y piden explicaciones sobre los actos administrativos de los funcionarios que manejan el presupuesto de la universidad.   La ordenación de gastos, en que se constituye el cargo de rector, los escaso mecanismo de control  fiscal, y  la presión de los grupos políticos de poder regional, unido a un afán de lucro personal,  hacen del manejo de la universidad, una responsabilidad difícil y peligrosa.  Pero más peligrosa aun, se torna la actividad de denuncia sobre las irregularidades que se dan en la administración universitaria. En este escenario, se enmarca el asesinato de Raúl Enrique Peña Robles, el 30 de diciembre de 1.998. Raúl Peña, hacía 20 años se desempeñaba como profesor de la Universidad del Atlántico, y en ese momento era el  Secretario General de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios Aspu, seccional Atlántico. El profesor Raúl Peña, había sido uno de los abanderados en el impulso de un movimiento de oposición crítica frente a la administración del Rector Ubaldo Enrique Meza, y según informes de sus colegas, adelantaba una investigación sobre algunos actos de corrupción al interior de la universidad, sobre los cuales había recolectado pruebas que involucraban directamente a altos funcionarios de la universidad. Los casos de los asesinatos de Lisandro Vargas y Luis Miguel Mesa Almansa, son los más dicientes y esclarecedores de esta relación. Lisandro Vargas, además de haber sido declarado insubsistente intempestivamente y sin mayores argumentos por parte de la administración, adelantó acciones de denuncias, solicitud  de derechos de petición y firmas de denuncias colectivas ante la Contraloría Departamental y Nacional y la Fiscalía. Estos hechos relacionados, dejan muchos interrogantes. El periódico El Tiempo, en uno de sus editoriales plantea el asesinato del profesor Lisandro Vargas en su relación con las denuncias de corrupción que este había hecho y las amenazas contra un grupo de profesores. El ambiente en la universidad es de terror. Y no es para menos. Si los rumores son ciertos el nombre de Vargas hacía parte de una larga lista de víctimas posibles, elaborada por alguien que cree que la única manera de enfrentar y derrotar a quien piensa diferente es a balazos. La lista incluye, según los rumores a profesores, estudiantes y trabajadores que militan o militaron en sectores de izquierda, y en la misma habrían estado los nombres de Raúl Peña, Luis Meza Almansa y Alfredo Castro Haydar, otros catedráticos asesinados desde el 30 de diciembre de 1998. Vargas y al menos otros dos de los docentes asesinados habrían coincidido en señalar y denunciar irregularidades de diversa índole en el manejo de la universidad del Atlántico.[38]  Luis Miguel Meza Almansa, es otro de los intelectuales asesinado, por que se atrevió, por un lado a renunciar a hacer parte de  los manejos irregulares y confusos que estaban dándose en la administración, y por otro lado, a denunciar en carta dirigida al Rector Ubaldo Enrique Meza, que:Los grandes errores que se han cometido en la ejecución del gobierno universitario y las debilidades notables para diseñar una política coherente para la universidad y en defensa de lo público. Estos hechos se han vuelto recurrentes y amenazan el futuro de la institución (...) me parece de doble moral que el Rector de la Universidad pregone a los cuatro vientos trabajar por la academia y la modernización de la institución, mientras persigue políticamente a quienes no están de acuerdo con su concepción unipersonal y se confabula con algunos sectores para lograr sus ambiciones personalísimas de ser al mismo tiempo rector y candidato para la próxima consulta del 29 de noviembre de 2000. Hecho que sin lugar a dudas, servirá para manipular y ganar adeptos[39]  ¿Y cuales eran las denuncias que hicieron estos profesores, las organizaciones gremiales como ASPU, las organizaciones estudiantiles, los pensionados y los trabajadores? De un largo listado de denuncias hechas, se exponen a continuación cuatro, como muestra: 1.   "El rector de la universidad Ubaldo Enrique Meza, se paga prima de antigüedad como si fuera docente, cuando en realidad es un servidor público administrativo que no tiene derecho a ella, ya que según el artículo 82 del acuerdo 001 de 1997, emanado del Consejo Superior de la Universidad del Atlántico (estatuto del profesor universitario) que dice: En caso de escoger la remuneración del cargo pierde el reconocimiento a los demás derechos que le corresponden como profesor. (...) De la misma manera ha cobrado en demasía la bonificación por compensación, ya que por ley debe recibir el dos por ciento 2% de su salario básico y no el 14% que el rector se viene pagando." [40] 2. "Durante la vigencia fiscal de 1998, la universidad obtuvo una pérdida de 2.014.258.793,38 pesos producto de la inexistencia de una verdadera planificación en el gasto público social, contrariando así los principios de economía y transparencia de los que nos habla la Constitución Nacional de 1991 y el decreto 1737 de 1998, por el cual se expiden normas de austeridad en el gasto."[41] 3. "Exagerado gasto público en supernumerarios, honorarios, atenciones y vigilancia por un monto de 794.446.095 (presunta nómina paralela), violándose los artículos 3 y 5 del decreto 1737 (austeridad en el gasto)."[42]  4. "Irregularidades en la contratación de prestación de servicios profesionales por la presunta violación al régimen de inhabilidades por valor de $ 22.000.000, presuntos responsables Ubaldo Enrique Meza, rector, Arturo García Medrano, representante de exalumnos ante el CSU y Alcira Sandoval Coronado, contratista."[43] En oficio DSFB/OA-067, con fecha  2001-02-13,  la Fiscalía General de la Nación, la Fiscalía Seccional de Barranquilla y su Unidad de Delitos Contra la Administración Pública, a través del Doctor Carlos Martín Herrera Freile, Jefe de oficinas de asignaciones, informa, en respuesta a un derecho de petición, solicitado por Walberto Torres Mármol, "que  contra el señor  UBALDO ENRIQUE MEZA RICARDO, Rector de la Universidad del Atlántico, cursan entre denuncias, investigaciones previas y sumarias un total de 21 actuaciones". Los asesinatos de Raúl Peña, Lisandro Vargas, Luis Meza Almansa y Alfredo Castro Haydar, de los estudiantes Humberto Contreras, Reinaldo Serna, y muchos más, así como las amenazas y el desplazamiento forzado de más de 30 integrantes de los estamentos universitarios, es el resultado de la respuesta que los grupos de poder al interior de la Universidad del Atlántico y los poderes políticos regionales externos, apoyados en la actitud criminal y de terrorismo psicológico de los grupos paramilitares en Barranquilla y el Atlántico, dieron a la comunidad universitaria que exigía transparencia y pulcritud en el manejo presupuestal y administrativo de la universidad. ¿Esta respuesta macabra  es análogamente identificable en las experiencias de otras universidades publicas colombianas? Tercer factor: El proceso de militarización y de paramilitarismo creciente en la vida nacional y universitaria. El día 25 de enero  de 1.996, fue encontrado el cadáver de Alonso Corrales Hernández con visibles marcas de tortura. Este líder estudiantil cursaba VI Semestre de filosofía y letras en la universidad de Cartagena. Antes de su desaparición y asesinato había liderado las movilizaciones y organización de los estudiantes en la universidad de Cartagena. Alonso era líder estudiantil universitario y miembro de la Dirección Nacional de la Juventud Comunista.   Su asesinato, marcaba y anunciaba de forma triste el inicio de una época de violencia contra los estamentos universitarios en todo el país y en la Costa Atlántica la cual se extendió agudizándose entre 1998 y 2001 y que hoy sigue afectando a la universidad. Este ambiente de terror y a la vez de reestructuraciones académicas y administrativas, fue un factor común en las universidades colombianas en el periodo comprendido entre 1995 y 2002, con leves diferencias cronológicas y de mecanismos, de acuerdo a las condiciones de cada universidad y en cuanto a los hechos concretos que dan inicio a dicha etapa violenta. La militarización y el crecimiento del fenómeno paramilitar van unidos a el aumento significativo de las violaciones de los Derechos Humanos contra los miembros de los estamentos universitarios. Esta situación nos lleva a ubicarnos en el marco de un análisis integral del paramilitarismo y esa dirección, es necesaria una identificación de las fases que él ha utilizado para ser un actor decisivo en las estrategias antisubversivas del Estado colombiano. Libardo Sarmiento plantea tres fases en el desarrollo y consolidación del paramilitarismo, tomando como base histórica el surgimiento de estos en el Magdalena Medio: De acuerdo con las declaraciones de uno de los voceros más representativos del paramilitarismo en Colombia, Carlos Castaño, en la "primera fase" del modelo paramilitar (...) se trata de "liberar" mediante la guerra, amplias zonas de la subversión y de sus bases populares de apoyo imponiendo el proceso de concentración de la tierra, la modernización vial, de servicios y de infraestructura, el desarrollo del capitalismo ganadero y la nueva estructura jerárquica y autoritaria en la organización social y política de la región. "En la segunda fase" del "modelo" se trata de "llevar riqueza a la región" a través de la entrega subsidiada de tierras, de la generación de empleo, la concentración de la población en centros poblados, la construcción de puestos de salud y de escuelas, del regalo de energía eléctrica, de construcción de represas para el suministro de agua y de vías de comunicación, de la adecuación de tierras, la asistencia técnica y el préstamo de dinero para la producción. Esta segunda fase del modelo se lleva a cabo con el conocimiento y la legalización de instituciones de gobierno como el Instituto Colombiana de Reforma Agraria INCORA. Los nuevos pobladores que ocupan las antiguas zonas liberadas no son aquellos que fueron desplazados con violencia (pobres excluidos), es una nueva población (pobres marginados traídos de otras regiones), leal al "patroncito" que rápidamente se organizan (sic), conforman sus grupos de base, esto es, la autodefensa paramilitar. "La tercera fase" del modelo está en su consolidación y legitimación. Una vez se consolide el "modelo de seguridad" en las regiones "liberadas", sin subversivos ni bases comunitarias de apoyo, los paramilitares consideran que dejarán de ser  "rueda suelta para el Estado". Allí se habrán construido las estructuras necesarias para la expansión victoriosa del capitalismo multinacional y nacional y el Estado "modernizante" podrá instalarse con el concurso asociativo del sector privado, los organismos no gubernamentales y las comunidades "organizadas.[44] Indudablemente estas fases han sufrido modificaciones relacionadas con los cambios en las políticas imperialistas continentales y mundiales que atañen a nuestro país, como es el caso del Plan Colombia como plan de reforzamiento de una política antisubversiva y antisocial, dirigida, por un lado al control económico, político y militar de esta zona geoestratégica, y por otro, a acabar con todo vestigio de resistencia popular, incluida las guerrillas en estas sociedades nacionales.  Como se veía en las fases identificadas por Libardo Sarmiento, las estrategias de control territorial regional, conllevan una idea integral, es decir, para el militarismo del Estado y el paramilitarismo apoyado por este, no son suficiente las operaciones estrictamente militares, sino que fundamentalmente son necesarias las tácticas y estrategias que lleven al control de todas las instituciones políticas y administrativas que componen la región, incluidos los centros educativos más importantes en las regiones como son las universidades. Para el caso en referencia la Universidad del Atlántico, estas fases que intentan su control, se expresan a través de varios hechos y acciones de los paramilitares que se relacionan  coherentemente. En el año de 1995, varios hechos sirven para contextualizar el surgimiento de una etapa radicalmente violenta y antiuniversitaria, en el marco regional de la Costa Caribe y específicamente en el devenir histórico de la universidad del Atlántico. Diferentes circunstancias y hechos son coincidentes. Por un lado la ascendencia política, administrativa y académica de sectores políticos tradicionales que retoman la dirección de la universidad y por otro lado,  un avance en el copamiento político militar de vastos territorios nacionales, incluida la Costa Atlántica,  por los paramilitares.  El Espectador lo reseña en sus paginas electrónicas desde la siguiente perspectiva:  Todos estos hechos se están dando en el marco de una ofensiva que en un principio se dice es paramilitar en la que los últimos quince días, han sido asesinados tres estudiantes de la U del Atlántico. en este centro educativo_ el principal de la Costa_ [...] hay una lucha a muerte por el control territorial. Pero tanto las organizaciones sociales de la ciudad como de los propios estudiantes niegan el hecho y dicen que bien no se desconoce presencia paramilitar en la universidad y en el área metropolitana, lo que se pretende es echarle una cortina de humo a los problemas del claustro para que no resulten involucrados sectores políticos del departamento.[45]  El paramilitarismo en el departamento del Atlántico aparece como un elemento relativamente nuevo, frente a la presencia casi tradicional y casi aceptada de los movimientos guerrilleros, que ya desde principios de los años 80 hacían presencia en la región de la Costa Atlántica, geográficamente ubicados en la Sierra Nevada de Santa Marta, los Montes de María en Bolívar y Sucre y el sur de Bolívar. Por otro lado, se daba en este primer lustro de la década del 90 un proceso  de  recomposición  del  poder  político  regional  donde las élites tradicionales, perdían grandes espacios políticos, debido a dos factores fundamentales: Uno, la recalcitrante actitud politiquera y corrupta de estas elites. Y dos, el surgimiento de nuevas alternativas políticas como el movimiento ciudadano liderado por el cura Bernardo Hoyos Montoya cuyo discurso descansaba precisamente sobre el ataque a dichas elites. Esta ascendencia del paramilitarismo en el departamento del Atlántico, tiene su momento decisivo en 1995, la prensa regional y local, informaron sobre la realización de una cumbre de las "Autodefensas", llevada a cabo en algún lugar del país y en cuyas conclusiones se destacaba que uno de  los objetivos era "ponerle fin de una vez por todas a los atropellos de que son víctimas los habitantes de la zona bananera"[46]  En esos mismos días, se publican otras de las conclusiones de esta cumbre, donde se afirma:  "Nuestras acciones serán contra los grupos guerrilleros, pero consideramos además como blancos militares a los cuadros políticos y sindicales de la extrema izquierda"[47]. Esta cumbre de los paramilitares en 1995, muestra una dirección de su accionar, hacia una región hasta el momento no controlada por ellos y además muestra su preocupación por el control y aniquilamiento militar a los sectores sindicales, bajo el supuesto de ser servidores de la guerrilla. Con la creciente presencia paramilitar en las regiones, la disputa de nuevos sectores por el poder local y regional, el desarrollo y expansión del los paramilitarismo determinan una nueva geografía de la guerra, donde lo regional cobra importancia estratégica para sus fines y objetivos político militares, como lo anota Alejandro Reyes Posada en su estudio. El grupo liderado por Fidel Castaño declaró una tregua en 1991, a raíz de la desmovilización del EPL en Urabá y Córdoba, y poco después reanudó actividades contra la organización de Pablo Escobar y luego contra la guerrilla junto a su hermano Carlos Castaño Gil [...] Estos cambios prepararon el nuevo impulso y autonomía que desplegaron a partir de 1.994, las organizaciones regionales de autodefensa. a partir de ese año trazaron un plan de expansión nacional, que se formalizó en 1.997 con la creación de las Autodefensas Unidas de Colombia, cuyo líder Carlos  Castaño, declaró contar con 6.000 combatientes repartidos en frentes localizados en Antioquia, Chocó y Córdoba, El Magdalena Medio, Cesar y Santanderes, Casanare, Meta, Cundimarca, Tolima, Caquetá, Guaviare y Putumayo. [48] Aun que el estudio no menciona concretamente al atlántico la tendencia, muestra, una expansión acelerada, que para los años 1.995 a 1.997, cubre toda la Costa Caribe y Atlántica, los cuales reflejan claramente el desarrollo expansivo regional del paramilitarismo.  Desde esta realidad en desarrollo, la universidad del Atlántico se convierte entonces, en punto clave para acceder y consolidar poder político y económico, más si se tiene en cuenta que para el paramilitarismo los brotes de inconformidad, de protesta, de movilización y de organización gremial o política de los estudiantes, profesores y trabajadores, es vista como expresión directa de la guerrilla, cuestión estigmatizante que se agudiza con la puesta en marcha de los planes neutralizantes del pensamiento crítico  en la universidad y la región. Pero las acciones militares y políticas, no bastaban para acceder al control de la universidad, era necesaria una incursión ideológica, una intervención en la vida académica, esencialmente era necesario tomar el control administrativo y presupuestal, que garantizara la ubicación de fichas que sirvieran al propósito y la estrategia paramilitar. La ascendencia del paramilitarismo en Barranquilla, el Atlántico y en toda la costa en la segunda mitad de la década del 90, es palpable y congruente con  la generación de un ambiente de temor y terrorismo, que afectó a todo el movimiento popular y social, especialmente de la ciudad de Barranquilla. Este crecimiento paramilitar "coincidencialmente" se da también al mismo tiempo que se desarrollan procesos colaterales de militarización creciente de la región, aumento del pie de fuerza militar y policial, creación de nuevas bases, dotación y modernización de sistemas de comunicación y sistematización de Policía y fiscalías. Frente a la universidad y los estamentos que se movilizan y protestan legítimamente, los representantes de los organismos de seguridad, utilizan un  discurso ambiguo, "respetuoso" pero señalador, que no aporta en nada al esclarecimiento de los hechos y por el contrario generan confusión en la opinión pública. Refiriéndose a una protesta estudiantil, donde salieron heridos agentes de la policía y estudiantes en la confrontación directa, el Comandante de la segunda brigada de infantería mecanizada, el Brigadier General Fredy Padilla de León, se pronunciaba de la siguiente forma: Los lamentables hechos sucedidos la semana anterior y los ocurridos en el día de hoy, demuestran claramente que existe un grupo terrorista que está germinando la desestabilización de la universidad del Atlántico, por lo tanto debemos conformar un frente unido de responsabilidad colectiva que logre su identificación y neutralice sus pretensiones criminales. [...] No puede haber entre los estudiantes aliados útiles de los violentos, no se puede sustituir el ideal contestatario de pensamiento libre, el espíritu crítico por la intimidación criminal de la dinamita.[49]   Pero es también en esta etapa donde la universidad se ve afectada por allanamientos, estigmatización de los lideres populares tildándolos de guerrillero y terroristas. Es la época de los comunicados amenazantes, de los firmados por las AUC y por seudónimos o sin firma, es el momento en que aparecen los graffiti de amenazas, en fin, es la época del intento de  acallamiento de la opiniones criticas y de los que denuncian la corrupción o defienden sus derechos y la universidad de los privatizadores. En comunicado de las autodefensas (paramilitares) estas claramente, se pronuncian en contra de la legitima protesta de los sectores golpeados por los recortes y el mal manejo de los recursos como son los pensionados.  Hay que rechazar toda toma liderada por pensionados, trabajadores y estudiantes comunistas y anarquistas. Los denunciamos públicamente por sembrar el terror en la institución y por utilizar como un pequeño Cagúan, donde se almacena material bélico y publicidad subversiva de los diferentes frentes que dirigen[50]  La existencia de una política y una organización paramilitar en Barranquilla y la región se hace evidente. Así lo dejan ver, además de sus comunicados, de atribuirse muchas amenazas y asesinatos en la ciudad, también lo corroboran, organizaciones como el Comité Permanente de Derechos Humanos de Barranquilla y el Comité Caribe para la Defensa de los Derechos Humanos COCA, quienes en su tarea defensora de la vida, han adelantado acciones urgente en las cuales exponen: Diferentes organizaciones populares y de Derechos Humanos de la ciudad de Barranquilla en el departamento del Atlántico, Colombia; se permite denunciar ante la comunidad nacional e internacional, la grave ola de violaciones a los derechos humanos que se viene presentando en la región en los últimos meses y que se han agravado alrededor de un grave conflicto laboral y académico que se vive en la Universidad del Atlántico donde se vienen denunciando una ola de delitos de corrupción administrativa, peculados y malversación de fondos.[51]   El factor paramilitar es sin duda alguna, un ingrediente que junto a la corrupción, la militarización, las reestructuraciones, los recortes, la estigmatización y señalamiento de la comunidad universitaria, forman un panorama realmente grave en materia de violencia contra la universidad publica. El paramilitarismo como un hecho nacional y teniendo una genealogía única (la de la doctrina de la seguridad nacional concretada en el terrorismo de Estado), ¿Asume con la misma capacidad de destrucción y aniqulimamiento su relación con el resto de las universidades del país?  Modus operandi del paramilitarismo para  establecer el control político, militar e ideológico de las universidades colombianas. existe como parte complementaria y operativa del paramilitarismo, un modus operandi de esta estrategia contra la universidad y el pensamiento critico intelectual, modus, que ha funcionado en cada caso con sus especificaciones, pero con unas constantes como regla general , de las cuales podríamos tratar de describir las esenciales: a.      Para la aplicación de tácticas de silenciamiento de los sectores universitarios critico y alternativos, se empiezan a generar primero procesos en los cuales se crea un ambiente propicio para presionar cambios administrativos, de dirección académica y política de las Universidades, desestabilizando la institucionalidad y la legislación interna por la cual se rige la vida universitaria. Esto con el fin de ubicar fichas, cuadros administrativos y directivos que faciliten la vinculación de una nómina que sirva de base social para estabilizar el nuevo poder, incluso que permita la ubicación de unidades paramilitares haciéndose pasar como supuestos trabajadores y o funcionarios, que son los encargados de recoger toda la información necesaria para desarrollar el proceso selectivo de aniquilamiento. b.     Se adelanta así casi invisiblemente un proceso de incrustación en posiciones claves administrativas, académicas y financieras, llegando a tener el control de pagos de salarios y prestaciones, que sirve de control y chantaje a la vez contra los profesores, estudiantes, trabajadores y pensionados. c.      Los universitarios amenazados y asesinados, en su gran mayoría, estuvieron de una u otra forma vinculados a actividades de denuncia e investigaciones contra la corrupción administrativa y financiera, lo cual puede hacernos inferir una relación directa del paramilitarismo con la defensa de intereses de pequeños grupos de poder vinculados a manejos irregulares del presupuesto de la universidad, lo que también puede llevar a concluir que las universidades además representan fortines económicos que canalizados, sirven para fortalecer el apoyo logístico del paramilitarismo en la región. d.     La violencia antiuniversitaria aunque es generalizada contra todo tipo de pensamiento crítico, se ve focalizada contra las direcciones seccionales del Sindicato de Trabajadores Universitarios de Colombia SINTRAUNICOL, la Asociación de Profesores Universitarios ASPU, la Federación Nacional de Profesores Universitarios, la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios ACEU y organizaciones del nivel nacional y local de reconocida trayectoria en la defensa de la educación pública.  e.      Junto a la actividad gremial propia de estos sectores, la violencia antiuniversitaria se ensancha también sobre la vinculación política de las víctimas, en ese sentido la focalización de esta violencia también se da contra grupos políticos que actúan al interior de la universidad como: la Juventud Comunista, el Partido Comunista Colombiano, Dignidad Obrera y otros. f.       Los procesos de eliminación selectiva y física de los universitarios se ven complementadas por tácticas de guerra psicológica y de manejo de la opinión pública universitaria. La circulación de panfletos, señalando directamente como guerrilleros a profesores, trabajadores y estudiantes; comunicados con mezclas incoherentes de todo tipo de opiniones y acusaciones, donde se ataca a la derecha, a la izquierda, al centro y a la administración, tácticas que en ambos casos buscan crear un ambiente de terror y miedo, confundir y desinformar a la opinión pública universitaria. g.      Una de las constantes que más llama la atención, es la relación directa entre el papel clave que juegan las universidades para desarrollar una estrategia de tipo electoral con miras a ganar, con candidatos de la derecha y propiamente del paramilitarismo, las alcaldías más importantes y las gobernaciones, para completar el copamiento y control económico, político y militar de la región.   CAPITULO III. CONCLUSIÓN. El proceso de construcción de una fuerza paramilitar y parainstitucional es de tal magnitud, que ello ha tocado todas las estructuras de la sociedad, incluida la universidad como dinámica social y política que tiene un papel clave en el desarrollo regional y nacional.  En la combinación de los tres factores: Reestructuración, corrupción administrativa de los sectores corruptos de la universidad y los gobiernos politiqueros locales y regionales y el paramilitarismo como parte de una militarización creciente de la sociedad colombiana, se devela claramente una simbiosis que desemboca en un objetivo común: Callar la denuncia, a través del destierro y la muerte de quienes se plantean un manejo ético transparente y académico de la universidad, peor aun si estos sectores se plantean una oposición desde una óptica política diferente a los partidos tradicionales   Pero esto es más comprobado, cuando se entiende que la estrategia militar derivada de una concepción de seguridad nacional,  “que tiene una visión estratégica que no depende solamente de la acción militar, si no que integra todas las posibilidades y medios, entre ellos la guerra psicológica, como fuente  comprobada para la destrucción de frentes con vigor político y militar o reductos, cobrando su alcance el concepto de guerra total, entendida como toda la capacidad de esos medios a su disposición para detener al enemigo interno”. A este contexto de guerra afinada, integral y compleja, la universidad se convierte en objetivo militar, más aún, cuando existe para el sector intelectual, también una elaboración y una orientación de control militar, ideológico y estratégico, cuestión que es bien precisada por el general Fernando Landazábal Reyes en 1.982   siendo Ministro de defensa: “...Es un error combatir con exclusividad   el elemento armado de cualquier organización sin antes haber puesto a buen cuidado, con suma energía la organización constituida en la dirección intelectual de los organismo revolucionarios”. Se parte del supuesto de que el accionar de la insurgencia armada, tiene una dirección intelectual a la cual hay que atacar como parte de ese enemigo interno. No es cierto como afirman algunos “politólogos” y otros “analistas” de escritorios, entre ellos las directivas de ciertas universidades, que lo que sucede en las universidades es el enfrentamiento entre las “extremas”, según ellos todo se limita a un ajuste de cuentas entre la izquierda radical y la derecha recalcitrante. Este argumento encubre la verdad de lo que viene sucediendo desde hace mucho años en Colombia y que hoy se agudiza en los claustros universitarios. La verdad es que las amenazas y el asesinato a lideres universitarios es la aplicación de una política de terrorismo de Estado, que allana, persigue y asesina a todo aquel que confronta la política oficial, sea sindicalista, periodista, sacerdote o universitario.[52]  La universidad hace parte de ese peligro latente para el establecimiento y sus dinámica de critica y oposición al establecimiento, de alguna forma hacen parte del objetivo militar, ideológico y político, al cual hay que atacar, controlar y subordinar, desde la lógica del paramilitarismo y de los poderes militares que dirigen la estrategia de guerra. La universidad precisamente por esencia vinculada al pensamiento, la ciencia y la sociedad, no ha sido, no puede ser y no será neutral ante el conflicto social, político y armado que vive nuestro país. En el marco regional de la costa caribe, la Universidad del Atlántico es un punto de encuentro de las ideas críticas, de los proyectos de desarrollo, lo que pasa en ella es el reflejo contextualizado del acontecer político y social de la región. Para detener los  movimientos que desarrollan las luchas políticas, sociales y gremiales en las universidades, la extrema derecha y su expresión más clara, el paramilitarismo, unido a grupos corruptos al interior de las universidades, están aplicando una estrategia de copamiento y control político, ideológico y militar, que es perfectamente coherente con el copamiento político y militar del paramilitarismo en las regiones donde hoy hacen fuerte presencia. En este marco, no es casual que las universidades con más casos violatorios de derechos humanos, amenazas, asesinatos desapariciones, desplazados y exiliados en la costa caribe, sean la Universidad de Córdoba, la Universidad del Atlántico y la Universidad Popular del Cesar, lo que muestra hoy una geografía bien identificada de violencia contra las universidades publicas.    Esta confirmación discursiva no surge solamente de la interconexión analítica de los factores identificados, si no que además, factica y más objetivamente  se pueden identificar una relación de correspondencia entre las estadísticas de asesinatos y amenazados, con el desarrollo, expansión y ubicación del paramilitarismo en las regiones identificadas desde un estudio del profesor Alejandro Reyes Posada.  Además de estar ubicada la Universidad del Atlántico en la zona geográfica de control e influencia actual del paramilitarismo, existe otro elemento probatorio de la hipótesis y es la proporcionalidad directa entre el aumento y focalización de asesinatos a miembros de los estamentos universitarios con la tendencia que sigue la estrategia paramilitar, de aumento de presencia militar y político para el cubrimiento y control geográfico regional. A mayor avance de la estrategia, mayor es el volumen de asesinatos de los miembros de  los estamentos universitarios. Veamos:Tabla # 1.Cantidad de asesinatos por año
AñoProfesoresEstudiantesTotal
1.996123
1.997055
1.998325
1.999325
20004812
20016915
2002415
Fuentes: SINTRAUNICOL nacional, Asociación de Profesores Universitarios ASPU y la Federación Colombiana de Profesores Universitarios, El Heraldo de Barranquilla, El Meridiano de Córdoba ,  El Colombiano de Medellín El Espectador, el Tiempo y El semanario Voz. Los archivos, Asociación Colombiana de Estudiantes Universitario ACEU. Y el Comité Caribe para la Defensa de los Derechos Humanos COCA. Como se ve la tendencia es creciente y si se compara con los mapas de los anexos 16, 17 y 19 de esta monografía, las cuales muestran el desarrollo y expansión del paramilitarismo en todo el territorio entre 1.985 y 1.997, la tendencia es también creciente, es decir la estrategia funcionó y creció hasta el 2001. Haciéndose más efectiva en los años 2000 y 2001. En el año 2002, debemos tener en cuenta que por un lado faltan datos y por otro lado es el año donde los paramilitares empiezan su trabajo en perspectiva de llegar aun acuerdo con el gobierno de Uribe Vélez, lo que los obligó a una baja en la intensidad de los asesinatos y masacres.   Descubierta la interconexión y la combinación de los factores desarrollados en esta monografía, las entrevistas obtenidas y la documentación estudiada y anexada,  se arriba a la conclusión inevitable y clara,  que en efecto, la universidad publica colombiana, viene siendo victima de una violencia sistemática, calculada y que hace parte de los planes contrainsurgentes y de control territorial, ideológico,  político y militar de las fuerzas del establecimiento. Los hechos,  los elementos causales, los resultados nefastos en materia humanitaria para los estamentos universitarios, no dan cabida a la casualidad. La violencia contra la universidad publica es producto de un plan ideado y diseñado para silenciar la oposición, la critica, para que no se escuchen más las voces que exigen la transparencia en el manejo de los publico como bien común, pero también para que no se escuche más la oposición al establecimiento autoritario y antidemocrático que impone el modelo neoliberal. Ante esta realidad se impone a  la misma universidad publica, un reto, el cual es al mismo tiempo un sentir y una necesidad de muchas voces. Señalamos que la defensa de la salvaguarda y fortalecimiento de la universidad publica, es deber y compromiso no solamente de los miembros de su comunidad, sino también de toda la sociedad colombiana, es un esfuerzo mancomunado desde el Estado, el gobierno y todas las formas organizadas de la sociedad civil. La universidad tiene que enfrentar los problemas concretos con sus herramientas propias, como el conocimiento, la investigación científica, la crítica y el debate sustentado en la fuerza de la razón y las ideas. lo anterior sin desconocer que la universidad publica está inserta en el escenario de los conflictos nacionales, y sufre también las consecuencias de la degradación del conflicto[53]  Desde el compromiso político y ético que caracteriza al investigador de esta  monografía,  se  espera  que  con  la  comprobación  científica  de  la hipótesis planteada inicialmente, se aporte a una visión más objetiva de los efectos y desarrollos del conflicto colombiano en el ámbito universitario.CAPITULO IV.Anexos  Anexo 1. Cuatro entrevistas a profesores, trabajadores y estudiantes de la universidad del atlántico Entrevista No 1. Fecha de la entrevista. Abril 22 de 2003. Vía Internet.

Nombre del entrevistado. Rubén Darío Arroyo Osorio

Cargo. Profesor. Facultad de Ciencias Humanas y Educación de la Universidad del Atlántico  Edad. 47 añoTiempo de vinculación.  14 años, como docente. Reseña de caso. El profesor Rubén Darío Arroyo es profesor de ética y filosofía de la educación en la Universidad del Atlántico, presidente de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios ASPU de la seccional de la misma universidad, amenazado en varias ocasiones, sus situación de seguridad fue agravada a finales del año 2000, por lo cual se vio obligado a salir de Barranquilla en calidad de desplazado. Está actualmente vinculado al programa de protección del Ministerio del Interior y ejerce sus funciones como directivo nacional de ASPU y tesorero de la Federación Nacional de Profesores Universitarios.       1. ¿Cree usted que la universidad es importante para el desarrollo de la región? Por qué.  Creo que si es muy importante para el desarrollo de la región, porque además de preparar mano de obra calificada para insertarla en el mercado laboral del entorno, también contribuye a la formación de los cuadros sociales en lo cultural y en lo ideopolítico, personas que se requieren para la dirección de los asuntos públicos del Estado y de la empresa privada, pero además capacita, forma y actualiza un contingente de profesionales en el área de la Educación que tanto requiere la región, ya que hoy atraviesa una verdadera emergencia  en materia de cobertura, de calidad  y equidad educativa en todos sus niveles. Pero sobre todo, porque sus egresados han demostrado ser profesionales idóneos en todas sus áreas y comportarse de manera crítica y propositiva en los campos donde laboran. Esta afirmación es fácilmente corroborable si rastreamos el comportamiento de cientos de egresados ubicados en la empresa privada, en los cargos públicos e incluso en los órganos de dirección de la política del Estado. 2. ¿Cree usted que existe una violencia contra la universidad en Colombia? En Colombia no hay una violencia contra la universidad de manera aislada, es una violencia política de exclusión contra quien piense y actúe críticamente o con algún grado de independencia frente a lo que hoy llamamos el pensamiento único-monopolar, del establecimiento. En la universidad florecen los ideales, las utopías y los proyectos revolucionarias en sentido del cambio cualitativo y eso molesta a los que detentan el status quo, por eso criminalizan las manifestaciones libres del pensamiento, en la universidad, en los sindicatos, en el arte, en la política. Universidad viene de unidad dentro de la diversidad, y en un país con tanta intolerancia, todo lo que sea distinto a lo imperante a lo convencional, a lo tradicional es perseguido. Durkheim, dice: “de todos modos que la universidad también tiene su lado conservador”, lo que pasa que aquí en Colombia ese es el que predomina.3. Podría usted. describir el proceso por el cual la universidad del Atlántico ha sido afectada por esta violencia? Si. La universidad del Atlántico ha sido afectada por la violencia generalizada que sufre Colombia, por la violencia física ya que muchos estudiantes, profesores y empleados han sido literalmente eliminados.4. ¿Como y por que causas llegó la violencia al campus de la Universidad del Atlántico?   por varios factores: uno: por el ambiente de intolerancia en el tratamiento de las diferencias ideopolítica, manifiestas en la exclusión y el macartismo entre los opositores en vez de afrontar las contradicciones desde la profundidad de la argumentación y la fundamentación. Dos: La intromisión de fuerzas políticas de los partidos tradicionales en la dirección de los cargos académicos y administrativos, especialmente en aquellos que definen altos rubros de inversión y funcionamiento, considerados por estos grupos no como recursos necesarios para una vida universitaria con calidad si no como un fortín burocrático que se convierte en rapiña y tres: la agudización de la combinación de los dos anteriores a través de la implementación de practicas extremas hasta el punto de profundizar tanto el antagonismo que optan por la eliminación física del contrarió, con el agravante de recurrir a sicarios de la delincuencia común  o al servicio del paramilitarismo, quienes eliminan preferentemente a dirigentes de profesores estudiantes y empleados que han denunciado la corrupción o que simplemente confrontan las políticas del Estado que lesionan los intereses universitarios.5. Encuentra usted alguna relación entre los hechos violentos contra profesores, estudiantes y trabajadores y los procesos de reestructuración académica administrativa?  En parte los procesos de reestructuración han incidido en un ambiente de intolerancia, ya que hay resistencia al cambio y también porque dichos procesos la mayoría de las veces son impuestos, inconsultos con los verdaderos intereses de la academia y la investigación de las necesidades de la región de que hablas en la primera pregunta. Esos procesos responden desde mi óptica, más a reacomodamientos políticos -partidistas, a implementación de modelos extraños- extranjeros- de Europa y de EE.UU. sin antes consultar la realidad, sin antes prepararnos para esos cambios, que pueden ser necesario porque el mundo está cambiando, y más en educación superior, pero aquí solo nos adaptamos mecánicamente a esos cambios desechando el potencial de nuestros recursos, especialmente el potencial del recurso humano.6. Según su opinión y frente a esta violencia contra la universidad, ¿cual ha sido el papel de las administraciones que se dieron en la universidad del Atlántico entre 1995 y 2002? Entre esos años se dieron cosas positivas y negativas. Entre las primeras podemos destacar: la ampliación de la planta física, la implementación de concursos públicos de méritos para proveer cargos docentes, mejoramiento del proceso de admisiones de estudiantes, ampliación de cobertura con nuevas facultades y programas semipresenciales, incluso en muchos municipios y zonas apartadas de las capitales de la costa que, básicamente benefició a muchos docentes vinculados ya como educadores del sistema estatal y privado, ampliación de bibliotecas y laboratorios, el impulso a algunas revistas y órganos de difusión cultural y académica, libros, programas radiales y de televisión regional. Pero estas mismas acciones positivas se convirtieron en negativas porque se politizaron, se desnaturalizaron en épocas electorales externas e internas y se perdió mucho el sentido y la misión de la universidad, se pasó a un proceso de confrontación por los espacios de poder ya que los grupos políticos tradicionales-liberal-conservadores, u otros autodenominados alternativos incrementaron la clientela y la burocracia. La corrupción cundió la vida universitaria. A quienes denunciamos esos fenómenos, nos estigmatizaron, a otros los asesinaron, unos  tuvieron que irse de la universidad y hasta del país. Todavía esas acciones están vivas y cuando uno se asoma por allá los grupos de poder político empiezan a reaccionar... En esta universidad hay otros problemas muy graves a saber: el de los pensionados, el de los profesores transitorios y ocasionales, la desatención en bienestar universitario, en salud preventiva (muchos profesores de laboratorio han muerto de cáncer y no se ha hecho un seguimiento riguroso la falta de prevención, por ejemplo). ENTREVISTA 2.Fecha de la entrevista. Septiembre  15 de 2003.Nombre del entrevistado. José Ramón Llanos Álvarez.Cargo. Profesor. Facultad de Ciencias Humanas y Educación de la  Universidad del Atlántico.Tiempo de vinculación.  32 años. Reseña de caso.José Ramón Llanos es profesor en la Universidad del Atlántico hace más de 30 años, inicialmente sobre el campo de la geografía y luego en historia. Afiliado a la Asociación sindical de Profesores Universitarios. Integró la lista de 10 denunciantes de irregularidades en la Administración de Ubaldo Enrique Mesa. las amenazas contra su vida se dan a mediados de 2000 hasta octubre de 2001, cuando tuvo que salir por no soportar ya el asedio de los sicarios a él y su familia.  1. ¿Cree usted que la universidad es importante para el desarrollo de la región? Por qué. Esto es real. cuando se funda la Universidad del Atlántico en los años 40, los profesionales de la ciudad se formaban en Cartagena, Bogotá y Medellín. El perfil de la industria en Barranquilla, textilería, laboratorios médicos, química, con sus carácter de exportación requería una formación de economistas, de químicos, farmaceutas y la Universidad efectivamente vino a llenar ese vació en el desarrollo de la ciudad y la región, esto sin duda fue lo que hizo que Barranquilla siendo una ciudad joven frente a Cartagena y Santamarta, pudiera sobrepasarlas en desarrollo e infraestructura urbana. En este marco la universidad es sin duda importantísima para la región. 2. ¿Cree usted que existe una violencia contra la universidad en Colombia? Si existe una violencia contra la universidad pública y esta violencia está condicionada por dos factores. Uno: los nuevos esquemas de financiación que quiere imponer el Banco Mundial, que obliga a los gobiernos a que implementes políticas de privatización, esto de por si es ya una forma de violencia, por que se trata de limitar a la universidad publica,  la violenta para que limite su capacidad de cobertura y desarrollo de grandes investigaciones, o sea la condena a ser reducida. En el caso de la Universidad del Atlántico, la cobertura que la universidad fue ampliando en los últimos 30 años está siendo congelada lo que lógicamente afecta es a las clases más pobres que son las que tienen acceso a este tipo de universidad publica y. Dos: una clases del empresariado y de la burguesía colombiana retardataria que no puede admitir que en la universidad se discutan todas las corrientes del pensamiento contemporáneo que son en su inmensa mayoría progresistas, que critican fuertemente la enseñanza antigua, memorística y verbalista causando una apertura en la mente de loas estudiantes para que reflexionen sobre el tipo de sociedad en que vivimos, la cuestionen y se planteen alternativas. Este sector de la burguesía es el que ha agenciado la violencia en forma de asesinato de profesores y estudiante.3. Podría usted. describir el proceso por el cual la universidad del Atlántico ha sido afectada por esta violencia?  Infortunadamente en los últimos años del siglos XX, la rectoría de Ubaldo Enrique Mesa fue una rectoría muy permisiva en relación con actos de violencia y que grupos de estudiantes la criticaban fuertemente  por la inmoralidad de algunas de sus determinaciones, pero además desde mi parecer, el hecho de que algunos funcionarios corruptos negociaran con los bienes de la universidad, el estallido por decirlo así, de una nómina paralela que fue criticada fuertemente propiciaron que algunos sectores de la administración entraran en coalición con los sectores paramilitares y empezaron a ser eliminados estudiantes y profesores que estuvieron en contra de esa políticas.4. ¿Como y por que causas llegó la violencia al campus de la Universidad del Atlántico? Bueno yo creo que la primera razón fue eminentemente ideológica, la Universidad del Atlántico desde los años 70 reclutó una serie de profesores con formación de postgrado, algunos marxistas, otros sencillamente con una visión alternativa y en las facultades de ciencias sociales, en economía y aún en arquitectura y química lograron introducir cátedras humanísticas y criticas de la realidad nacional, que ponían en cuestión el modelo y los patrones ideológicos de las universidades privadas que también intentaban formar profesores y maestros para primaria y bachillerato.5. Encuentra usted alguna relación entre los hechos violentos contra profesores, estudiantes y trabajadores y los procesos de reestructuración académica administrativa? El modelo neoliberal exige una política represiva por que finalmente los pueblos descubren que ese modelo es excluyente, que lesiona sus ingresos, que limita sus libertades y que informaliza el trabajo, en un proceso arbitrario y violento. Pero a su vez esta violencia se relaciona con todo el proceso de reestructuración en la medida en que los aparatos represivos del Estado se preparan y reprimen a la oposición y los movimientos sociales que reclaman por los derechos de los sectores más afectados por esta política. sin lugar a dudas la inteligencia del país se forma en estas universidades, entonces esta trata de ser amoldada ideológicamente en función de los intereses de las clases dominantes. Pero la forma más brutal de la violencia fue la instrumentalizada a través de los grupos paramilitares, grupos que fueron financiados por los ganaderos, latifundistas y en el caso del Atlántico por un sector de la burguesía industrial y comercial que financió estos movimientos contra la universidad.6. Según su opinión y frente a esta violencia contra la universidad, ¿cual ha sido el papel de las administraciones que se dieron en la universidad del Atlántico entre 1995 y 2002?.  Lo que hubo fue una alianza de intereses entre negociados de las administraciones y el  castigo hasta con la muerte de quienes denunciaban estas irregularidades. No es casual que de los firmantes de una denuncia entre estudiantes y profesores contra la administración en el año 2001, de diez que aparecían en la lista de firmantes hoy solamente sobrevivan tres, esta entonces clara la relación entre denunciantes y victima. es preocupante la impunidad en que van quedando tanto las denuncias como los asesinatos.  ENTREVISTA 3.Fecha de la entrevista. Septiembre  16 de 2003.Nombre del entrevistado. Owens Daza.estudiante  Facultad de Ciencias Humanas y Educación. Reseña de caso.Era estudiante de ciencias sociales de la Universidad del Atlántico, activista de la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitario ACEU y miembro de la Juventud Comunista Colombiana JUCO. Después de una serie de seguimiento que se venían haciendo en la universidad por parte de organismos de seguridad del Estado, su casa fue  allanada se le abre un proceso en la fiscalía y se dicta orden de captura. Después de un proceso jurídico esta orden de captura es revocada y levantada. Sin embargo, los constantes seguimientos y amenazas continúan. En un restaurante del centro de la ciudad Owens es abordado por policías del Gaula del Departamento del Atlántico lo capturan, estos lo entregan a hombres de civil  de la Sijin, llevado luego a las instalaciones de la Sijín. Por gestiones de sus compañeros y de organismos de derechos humanos es puesto en libertad, no sin antes recibir la advertencia de que si se quedaba en la ciudad iba a ser asesinado. Owens sigue desplazado y sin poder volver ala ciudad de Barranquilla. 1. ¿Cree usted que la universidad es importante para el desarrollo de la región? Por qué. La universidad cumple un papel fundamental en la medida en que es ella la que esta  llamada a generar investigación y conocimiento en torno a las solución de los problemas más graves de la ciudad y la región. Si no es la universidad la que debe investigar y saber a que es lo que hay que darle solución en la región   entonces no es nadie. El atlántico es una región donde la mayoría de universidades son privadas y no están haciendo investigaciones que apunte a los problemas del transporte, el desarrollo económico ni sobre el trabajo, es la universidad publica en especial la del Atlántico la que ha venido trabajando sobre ello.2. ¿Cree usted que existe una violencia contra la universidad en Colombia? Los estudiantes y profesores organizados hemos demostrado que existe una política en concreto por parte del Estado  y del gobierno para debilitar la presencia de las opiniones distintas a las del gobierno, esa política tiene que ver con el control de la opinión y el pensamiento de la juventud colombiana, el hecho de que sean la universidades publicas las que estén poniendo el debate y la discusión nacional, no es bien recibido en sectores del poder imperante y esto se expresa en las represalias que toma el gobierno contra la comunidad académica.3. Podría Ud. describir el proceso por el cual la universidad del Atlántico ha sido afectada por esta violencia? Esta situación de violación de los Derechos Humanos en la universidad del Atlántico tiene que ver con dos cosas fundamentales. La primera es sus posición estratégica en la elaboración de conocimientos. Y los segundo tiene que ver con el aspecto de la gobernabilidad. Existíamos grupos de estudiantes y de profesores que veníamos en un proceso de contradicción con la administración de ese entonces De Ubaldo Enrique Mesa y sobre la cual se pudo evidenciar que tenía nexos claros con sectores fascistas del departamento especialmente con paramilitares y con organismos de seguridad del Estado. Esta administración de Ubaldo Enrique Mesa al no soportar el debate que la comunidad académica, los estudiante y los sindicatos les estaban abriendo sobre el deber ser de la universidad, optaron por la más fácil para ellos, que era el de las amenazas y los asesinatos. De un listado de 10 personas amenazadas ya han asesinado 8.4. ¿Como y por qué causas llegó la violencia al campus de la Universidad del Atlántico? La primera causa es su posición en la región y eso es clave por que lo que se intenta es quitarle protagonismo a la universidad en la política regional. Lo segundo es el tema del poder que ha sido muy mal manejado. Y la tercera causa es el debate político en la universidad, por que para garantizar la gobernabilidad, lo que se quiere es anular el debate político y la participación de la izquierda en ese debate por cuanto esto impedía que se desarrollara una política de asfixia económica y política  contra la universidad.5. Encuentra usted alguna relación entre los hechos violentos contra profesores, estudiantes y trabajadores y los procesos de reestructuración académica administrativa.? Lo que pasa es con el proceso de reestructuración académica y administrativa se buscaba por un lado debilitar al sector sindical, tanto por la vía del recorte y la nómina paralela como por la coptación de sus dirigentes hacia las posiciones del rector y su equipo. Y por otro lado se buscaba también el debilitamiento de las fuerzas políticas y alternativas a través de la amenaza y el destierro o el asesinato. Estos dos aspectos eran necesarios para garantizar toda la reestructuración y a la vez mantener el poder de los grupos   corruptos de la Universidad.6. Según su opinión y frente a esta violencia contra la universidad, ¿cual ha sido el papel de las administraciones que se dieron en la universidad del Atlántico entre 1995 y 2002?.  La administraciones de Pedro Falco Gonzáles y de Ubaldo Enrique Mesa que coinciden con el período que tu mencionas, fue realmente nefasto, en esta etapa fueron  eliminadas varios subsidios como el de matricula, alimentación, de deporte, la calidad académica entro en deterioro por que la plata para inversión fue reducida y utilizada para otras cosas. Pero lo más negativo fueron los criterio con que se manejaba la universidad, desde una visión distorsionada de la comunidad académica ya que esta era asimilada como una camarilla o grupos favorables  a sus propios intereses. ENTREVISTA 4.Fecha de la entrevista. Septiembre  16 de 2003.Nombre de la  entrevistada. Gladis Reyes.estudiante  Historia. Facultad de Ciencias Humanas y Educación. Reseña de caso.Era estudiante de historia en la Universidad del Atlántico, activista estudiantil y juvenil comunal.  Sufrió persecuciones constantes, amenazas, vigilancia en su casa. Operativos  y allanamiento contra su vivienda y familia. Acusada de ser miembro de las FARC y asediada constantemente por los organismos de seguridad DAS y Sijín. Salió de Barranquilla a finales del año 2000 y no ha podido volver. 1. ¿Cree usted que la universidad es importante para el desarrollo de la región? Por qué.  Sin lugar a dudas la Universidad del Atlántico es una universidad publica muy importante para la región, ella  concentra no solamente  estudiantes de Barranquilla sino, de toda la Costa Caribe, maneja un  presupuesto muy alto y estas características la hacen un botín muy apetecido por la oligarquía local y regional.2. ¿Cree usted que existe una violencia contra la universidad en Colombia? Si. Yo creo que si y además está muy bien reflejada, en cuanto que las personas que hemos querido defenderla de la corrupción y del autoritarismo, hemos sufrido graves violaciones de Derechos Humanos además de ver cómo se ha venido recortando su presupuesto y como las administraciones de esa etapa querían a toda costa privatizarla. Por todo esto yo creo que si hay una gran arremetida violenta contra la universidad publica colombiana.   3. Podría Ud. describir el proceso por el cual la universidad del Atlántico ha sido afectada por esta violencia? Se presentaron varios problemas que tenían que ver con las políticas que se estaban implementando en la Universidad del Atlántico, primero, una administración muy corrupta y clientelista, a raíz de esta situación se genera todo un movimiento de protesta de los pensionados, trabajadores, estudiantes y profesores, en defensa de la universidad y por una administración transparente.4. ¿Como y por que causas llegó la violencia al campus de la Universidad del Atlántico? La causa central para mi era el debate sobre el manejo corrupto de la universidad, que en ese momento encabezaba Ubaldo Enrique Mesa, quien había establecido un andamiaje que lo sostenía y rodeaba y peor aún, en conjunto de sectores de paramilitares.5. Encuentra usted alguna relación entre los hechos violentos contra profesores, estudiantes y trabajadores y los procesos de reestructuración académica administrativa.? Las políticas que se están implementando actualmente en las universidades publicas crean conflicto, por que estas van encaminadas a ponerlas en función de los intereses de grandes transnacionales y no al servicio de los fines del Estado social de derecho. Esto genera grandes problemas ya que hay sectores que planteamos que la universidad debe ser un espacio de formación y construcción social.6. Según su opinión y frente a esta violencia contra la universidad, ¿cual ha sido el papel de las administraciones que se dieron en la universidad del Atlántico entre 1995 y 2002?.  En el caso de la Universidad del Atlántico las rectorías y administraciones de la universidad en esta etapa, jugaron un papel muy determinante  en los casos de violación de derechos humanos.   Anexo 2. Listados de estudiantes, profesores, trabajadores y pensionados, amenazados, desplazados y asesinados entre 1.995 y 2002 La siguiente relación de estudiantes, profesores, trabajadores y pensionados fue elaborado con base en las siguientes fuentes: Los archivos y listados elaborados por SINTRAUNICOL nacional. Los archivos y listados elaborados por la Asociación de Profesores Universitarios ASPU y la Federación Colombiana de Profesores Universitarios.  Las noticias aparecidas en los periódicos regionales como El Heraldo de Barranquilla, El Meridiano de Córdoba ,  El Colombiano de Medellín El Espectador, el Tiempo y El Semanario Voz. Los archivos y listados elaborados por la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitario ACEU. Y las denuncias y “acciones urgentes” de El Comité Caribe para la Defensa de los Derechos Humanos COCA.  La puesta en común y el cruce de información obtenida de cada una de estas fuentes fue la materia prima  para la elaboración del siguiente cuadro. Cuadro  # 2. LISTADO DE  PROFESORES, TRABAJADORES Y PENSIONADOS UNIVERSITARIOS,  ASESINADOS ENTRE 1.995 Y 2002.
FECHANOMBRES Y APELLIDOSUNIVERSIDADORGANIZACIÓNRESEÑA
Julio 10 de 1996José Alberto Alzate PatiñoCórdobaProfesorAsesinado en su residencia Licenciado en Ciencias Sociales, Intelectual destacado por sus investigaciones. Presidente del Comité del Medio Ambiente de Córdoba, desde el cual fue un critico del proyecto de la hidroeléctrica URRA, por sus efectos nocivos para el medio ambiente y el campesinado de Córdoba.
Abril 18 de 1998Eduardo Umaña MendozaNacional de BogotáProfesorAbogado y defensor de presos políticos.
Mayo 28 de 1998Misael Arsenio Díaz UrzolaCórdobaProfesorAsesinado por dos sicarios cuando se dirigía a la universidad. Representante de los docentes ante el Consejo Superior. ASPU convocó a una jornada de solidaridad y cese de actividades.
Diciembre 30 1998Raúl Peña RoblesAtlánticoProfesor- Secretario General de ASPUDos desconocidos que se movilizaban en una moto, dieron alcance al automóvil que conducía el profesor, quien se bajó para escapar, empujó a uno de ellos y el otro le disparó, quedando herido de gravedad, siguió corriendo pero se desplomó frente a la casa de una familia vecina. Peña había denunciado hechos de corrupción en la caja de previsión de la Universidad del Atlántico Líderes sindicales calificaron esto como “la prueba fehaciente de la guerra sucia que se vive en Colombia.”
Abril 30 de 1999Darío BetancourtPedagógica Nal. BogotáProfesorDesaparecido y encontrado asesinado el 15 de septiembre de  1.999
Mayo 4 de 1.999Hernán Henao Delgado.AntioquiaProfesorProfesor estudioso del conflicto armado, Director del Instituto de Estudios Regionales y miembro de la Asamblea de la Sociedad Civil por la Paz. Fue asesinado por 4 homicidas en su oficina al interior de la Universidad.
Septiembre 15 1.999Jesús BejaranoNacional de BogotáProfesorExconsejero de paz. Asesinado en los predios de la Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá.
Abril 10 de 2000James Pérez ChimáCórdobaProfesor. ASPU 
     
Agosto 26 de 2000Luis Miguel Meza AlmansaAtlánticoProfesor, Fue representante de los estudiantes al CSU de UDEA, primer representante al CESU, Jefe de Personal y Secretario General de UDEACuando salía de una reunión a la 1:30 a.m. un hombre que se movilizaba en una motocicleta lo llamó “Lucho” ... mientras el parrillero le confirmaba “ese es” y se escucharon cuatro balazos. Los familiares y amigos afirmaron que a Luis Meza lo asesinaron “porque se atrevió a denunciar irregularidades.” ... “Se destacó en la lucha por los Derechos Humanos, ... venía en una discusión política contra las actuales directivas de la universidad  que deja mucho que pensar.”  El asesinato de Luis Miguel se produce a escasos 100 metros del Comando Central de la Policía Atlántico
Septiembre 10 de 2000Hugo Iguarán CotesCórdobaProfesor y ex candidato a rectoríaDurante un atentado al rector de la Universidad de Córdoba, Víctor Hugo Hernández, perpetrado por seis hombres en el patio de su residencia, fue asesinado el profesor Hugo Iguarán Cotes, quien el 12 de mayo del mismo año resultó herido en un atentado en la puerta de su residencia
Octubre 5 de 2000Alfredo Martín Castro HaydarAtlánticoProfesor y ex vice-rector de bienestar estudiantil. Vinculado a la CUTAsesinado por tres desconocidos a bordo de un vehículo chevette, quienes le propiciaron tres impactos de bala, en la Ciudadela 20 de julio donde residía, causándole heridas graves que finalmente le ocasionaron la muerte. Contradictor de la actual administración. Había recibido amenazas hacía más de dos meses
Diciembre 16 de 2000Jairo Alonso Navarro ToroTecnológica del LlanoProfesor 
Febrero 23 de 2001Lisandro Vargas AtlánticoProfesor y ex vicerrector AcadémicoPosterior a una toma universitaria por parte de los jubilados, fue asesinado frente a su esposa. Había renunciado denunciando corrupción y manejos irregulares en la universidad.
Febrero 26 de 2001Demetrio CastroGabriel CastroAtlánticoProfesoresSicarios movilizados en motos y con armas de largo alcance le dispararon en el barrio los Olivos de Barranquilla, cuando se encontraba en una reunión familiar, asesinando allí a Gabriel y dejando mal herido a Demetrio, quién muere al día siguiente.
Marzo 18 de 2001Miguel Angel VargasPopular del CesarPresidente de ASPU y docente de la UPCAunque aún se investigan las causas. Los familiares aseguran que lo mataron por "pensar diferente" Había sido amenazado de muerte por varios hombres armados, días pasados. En e momento de ser asesinado, era presidente de la seccional del Cesar de ASPU.
Mayo 15 de 2001Julio OteroMagdalenaVicerrector de investigación 
Agosto 28 de 2001Jorge FreyteAtlánticoPensionado 
Octubre 22 de 2001Luis José Mendoza ManjaresPopular del CesarProfesor 
Enero 12 de 2002Iván Velasco PérezValleProfesor 
Marzo de 2002Roque Morelli ZárateMagdalenaProfesor 
Junio 16  de 2002Tito Libio HernándezNariñoTrabajadorAsesinado en la misma Univ. de Nariño. Presidente de la subdirectiva de SINTRAUNICOL. Integrante del FSP. Líder social, cívico y comunal.
Octubre 11 de 2002Gustavo Desilvestre SaadeAtlánticoPensionado 
 Emiro Trujillo.AntioquiaProfesor 
 Leonardo BetancourtAntioquiaProfesor 
 Leonardo LindarteAntioquiaProfesor 
 Luis Fernando VélezAntioquiaProfesor 
 Francisco AguilarCórdobaProfesor 
Fuentes: SINTRAUNICOL nacional, Asociación de Profesores Universitarios ASPU y la Federación Colombiana de Profesores Universitarios, El Heraldo de Barranquilla, El Meridiano de Córdoba ,  El Colombiano de Medellín El Espectador, el Tiempo y El semanario Voz. Los archivos, Asociación Colombiana de Estudiantes Universitario ACEU. Y el Comité Caribe para la Defensa de los Derechos Humanos COCA.Cuadro # 3LISTADO DE ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS  ASESINADOS ENTRE 1.995 Y 2002.
FECHANOMBRES Y APELLIDOSUNIVERSIDADORGANIZACIÓNRESEÑA
Enero 26 de 1996Alonso Corrales HernándezU. CartagenaEstudiante, miembro de la ANEU. Estudiante y dirigente Juvenil  de la Juventud Comunista Desaparecido desde el 15 de enero de 1996, encontrado en la zona industrial con signos de tortura. Sin manos en una bolsa de polietileno. El estudiante era líder estudiantil. Sin problemas judiciales ni amenazas.
Agosto 13 de 1.996Wilman José Orozco PallaresU. AtlánticoEstudianteIdentificado por Medicina Legal, presunto subversivo que en la mañana del viernes perpetraron un atentado contra el CAI La Victoria. Según el decano de esa facultad, Jerónimo Monroy “La universidad desconoce la trayectoria política del joven y es ajena a las actividades extracurriculares que éste pueda realizar”
Enero 24 1997José Cuello SaucedoU. Popular del CesarEstudiantePrimer plagio y posterior asesinato cuando el estudiante fue sacado de su residencia, apareciendo su cuerpo con perforaciones de bala, en una trocha que del municipio La Paz, conduce a casitas.
 Febrero  de 1997Rosilda Arias VásquezU. Popular del CesarEstudianteDesaparecida y asesinada. El día de su muerte salió de su casa a visitar a un familiar,  después de eso, no se supo más de ella. Horas después apareció su cadáver en Mariangola, zona rural de Valledupar, donde fue inicialmente reportada como NN
Febrero 15 de 1997Elizabeth Córdoba UlianaU. Popular del CesarEstudianteLa estudiante había sido llevada de su residencia por varios sujetos armados, posteriormente su cadáver fue encontrado sin vida, calcinado en la vía que comunica de Valledupar a Rio Seco.
Octubre 6 de 1.997Andrea Isabel Valero JiménezU. AtlánticoEstudianteAsesinada en supuesto atraco, mientras viajaba en un microbús por el barrio La Paz, en el asesinato está implicado Frank Castro Sarmiento.
Noviembre 6 de 1.997Andrea Isabel Valero JiménezU. AtlánticoEstudianteAsesinada en supuesto atraco, mientras viajaba en un microbús por el barrio La Paz, en el asesinato está implicado Frank Castro Sarmiento.
Enero 1 de 1.998Yesid Álvarez MercadoU. AtlánticoEstudianteAsesinado en la puerta de su vivienda, situada en el municipio de Sabanalarga-Atlántico.
Julio 8 de 1.999Gustavo MarulandaU. AntioquiaEstudianteEra un estudiante de filosofía y a la vez el Coordinador de la Mesa de Relaciones Externas del Comité estudiantil de Uniantioquia. Las autodefensas paramilitares de Córdoba y Urabá, se atribuyeron el crimen. 
Diciembre 3 de 1.999Alexander AcuñaU. AtlánticoEstudianteEl viernes anterior salió de su casa para clases y no se lo volvió a ver más. Según testigos el estudiante fue subido en un  vehículo oficia, durante una protesta por hechos de corrupción en la Universidad, por lo que lo buscaron entre los detenidos. El día lunes apareció el cuerpo ahogado, en las playas de Turipaná, según la hermana: “Tenía signos como si lo hubieran arrastrado en las rodillas y en los codos. Dicen que murió ahogado pero por las señas que tiene parece que algo le pasó.” Por las dudas ante su muerte, la universidad solicita investigación exhaustiva.
2000Hugo MaduroU. MagdalenaEstudiante 
 2000Plagio de estudiantes de Cultura FísicaU. CórdobaEstudiantes 
Febrero 4 de 2000José Luis Martínez U. AtlánticoEstudiantesDespués de una explosión al interior de la universidad muere José Luis, quedando Según las autoridades este fabricaba bombas papas. Sin embargo testigos negaron el hecho.
Febrero 19 de 2000Adolfo AltamarU. AtlánticoEstudianteDespués de una explosión al interior de la universidad Adolfo queda mal herido, y fallece a los quince días.
Mayo 17 de 2000Sheila María Olascoaga QuinteroU. CórdobaEstudianteEn la noche del miércoles cuando la estudiante se dirigía a su residencia ubicada en el barrio Andalucía, dos hombres que se movilizaban en una motocicleta le propiciaron varios impactos de bala en la cabeza, brazo derecho y espalda, causándole la muerte. Sin reporte de amenazas.
Mayo 24 de 2000Marlys María de la Ossa QuiñonesU. CórdobaLíder estudiantil, perteneciente a la Juventud Comunista y a la ACEUMarlys, había sido amenazada un año atrás por los paramilitares. Salió de la región por unos meses y había regresado para continuar su carrera de Ciencias Sociales en la Uni córdoba. en el momento de su asesinato contaba con cinco meses de embarazo.
Agosto 10 de 2000Paola Melo MejíaU. AtlánticoEstudianteDos hombres llegaron hasta la puerta de la casa de la joven, le pidieron un vaso con agua y le dispararon dos veces, luego huyeron en un taxi con vidrios polarizados. Aparentemente se trata de una venganza.
Septiembre 2 de 2000Esteban Manotas OlascoagaU. Córdoba Estudiante 
Abril 23 de 2001Humberto Contreras U. AtlánticoEstudianteEstudiante de Quinto año de derecho. Era uno de los estudiantes que más se había destacado en la denuncia de la corrupción. Antes de ser asesinado, había entregado a la Contraloría Departamental y Nacional, informes de sus investigaciones sobre corrupción, en las que involucraba al Rector Ubaldo Enrique Meza.
Mayo 3 de 2001Jairo del Carmen  Puello PoloU. AtlánticoLíder estudiantilSe desempeñaba como representante estudiantil el Comité pro ciudadela, desde donde hizo denuncias sobre el manejo de los recursos que debían ser invertidos en la nueva sede de la universidad. Asesinado por un sicario en el barrio la Sierrita 
Mayo 8 de 2001Omar Caro GuevaraU. AtlánticoEstudiante Desaparecido. Recibió una llamada en su casa, salió sin dejar rastro. Encontrado días después cerca de la avenida circunvalar de Barranquilla con signos de tortura y machetazos en la cabeza
Mayo 29 de 2001Nelson Narváez RomeroU. CórdobaEstudiante 
Noviembre 7 de 2001Camilo ZuluagaU. TolimaEstudiante Miembro de la ACEU.
Noviembre 8 de 2001Juan Manuel Jiménez U. AntioquiaEstudiante 
Noviembre 8 de 2001Santiago Jaramillo U. AntioquiaEstudiante  
Noviembre 10 de 2001Marcos  Salazar Uni Nariño Estudiante ACEUEra representante de los estudiantes ante el Consejo Superior de la Universidad de Nariño. Asesinado en su casa por asicarios, quienes entraron y le dieron muerte Ante Su hija y esposa
2001.Reinaldo Serna U. AtlánticoEstudiante Reinaldo, junto a Humberto Contreras, se destacaron por las denuncias sobre corrupción en la Universidad. Serna ya se había exiliado en Chile un tiempo, pero regreso creyendo que no le pasar
Febrero 2 de 2002Francisco AyazoU. Córdoba Estudiante.Dos hombres que se desplazaban en una moto le dispararon 12 veces, cuando a las 10 de la noche, regresaba a su residencia, ubicada en el corregimiento de Berástegui, jurisdicción del municipio de Ciénaga. Los doce balazos también acabaron con la vida del niño de 4 meses que estaba esperando en su vientre. Era líder estudiantil de la ANEU  e integrante de la JUCO
 Gerson GallardoUFPS. CúcutaEstudiante ACEUEstudiaba Licenciatura en Biología y Química Lic
 Edwin LópezUFPS. Cúcuta  Estudiante de Tecnología en Obras Publicas y líder estudiantil de la ACEU
Fuentes: SINTRAUNICOL nacional, Asociación de Profesores Universitarios ASPU y la Federación Colombiana de Profesores Universitarios, El Heraldo de Barranquilla, El Meridiano de Córdoba ,  El Colombiano de Medellín El Espectador, el Tiempo y El semanario Voz. Los archivos, Asociación Colombiana de Estudiantes Universitario ACEU. Y el Comité Caribe para la Defensa de los Derechos Humanos COCA. Cuadro #  4  LISTADO DE PROFESORES UNIVERSITARIOS AMENAZADOS NO DESPLAZADOS ENTRE 1.995 Y 2002.
NOMBRE UNIVERSIDAD
Leopoldo Munera.Nacional de Bogotá
Jaime Caicedo.Nacional de Bogotá.
Pedro Hernández.Nacional de Bogotá.
Hernándo Gutiérrez.Surcolombiana
Miguel Álvarez.Tecnológica de Pereira
Enrique Rentaría  Uniantioquia
Gustavo LópezUniatlántico
Hernándo Romero P.Uniatlántico
Moisés SáadeUniatlántico
Hery Castillo Bellojin.Unicordoba
Moisés Luna.Unicordoba
Salim Mattar Gallego.Unicordoba
Jaime BenítezUnidistrital
Marino Gonzáles Unidistrital
Mauricio BuenoUnidistrital
Carlos  Oñate.Unipopular del Cesar
Carmen Patricia GuerreroUnipopular del Cesar
Edgar Rodríguez.Unipopular del Cesar
Napoleón de Armas.Unipopular del cesar
Oscar Neira.Unipopular del Cesar
Rosa Idalia Rojas, Unipopular del Cesar
Walfredo SantoyaUnipopular del Cesar
Fuente: Asociación Sindical de Profesores Universitarios ASPU. Cuadro # 5.LISTADO DE PROFESORES UNIVERSITARIOS  DESPLAZADOS ENTRE 1.995 Y 2002.
Nombre Universidad.
Hernando Tovar valencia.Uniamazonía
Hernando GallegoUniantioquía
Germán Lombana.Uniatlántico
Herlinda Hernández.Uniatlántico
Jorge Viana.Uniatlántico
José Ramón Llanos. Uniatlántico
Libardo Pérez.Uniatlántico
Virginia González.Uniatlántico
Rubén Darío Arroyo.Uniatlántico.
Juan Diego CastrillónUnicauca
Jaime MorenoUnicundinamarca
Myriam Segura Molina Unipopular del Cesar
Roosevelt Carrillo MartínezUnipopular del Cesar.
Fuente: Asociación Sindical de Profesores Universitarios ASPU.Cuadro # 6.LISTADO DE ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS  AMENAZADOS DESPLAZADOS  ENTRE 1.995 Y 2002.
Nombre UniversidadCarrera
Braiber MartínezUni PamplonaLic Ciencias Sociales
Carolina Tejada UFPS. CúcutaLic Biología y Química
Claudia Florez UFPS. CúcutaLic Biología y Química
Diego Alejandro MartínezUniv Libre de CúcutaDerecho
Dina Zapata UFPS. CúcutaContaduría
Edwin de los Ríos UFPS Cúcuta Tecnología en obras
Enoin Humanes Uní córdoba Ciencias Sociales
Geovany LibrerosUSCODerecho
Gladis ReyesUniatlánticoHistoria
Horacio MarrugoUni CartagenaLingüística y literatura.
Hugo MartínezUni Cartagena Derecho
Jaime Osorio Uni de Sucre Ing. Ambiental
Juan Manuel ToroUSCOEnfermería
Juan Mauricio Acevedo Uni Antioquia Sociología.
Julio Cesar OsorioUFPS. Cúcuta Lic. Biología y Química
Ma Alejandra YanetonUni Cartagena Derecho
Mauricio Cuellar USCOCom. Social y Periodismo
Oscar CuellarUSCOMedicina
Oscar GonzálezUSCOCom Social y Periodismo
Owens dazaUniatlánticoEconomía.
Paola Ortín Uni CaldasFilosofía.
Rosmerly Estupiñán Universidad Industrial de Santander. UISDerecho
Rubiel Vargas Universidad Sur colombiana. Neiva USCOEducación para la democracia.
  Fuente. Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios ACEU.            BIBLIOGRAFÍA  v     ACEVEDO CARMONA,  Darío. La mentalidad de las élites sobre la violencia en Colombia (1936 –1949).  Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales.  El Ancora Editores.  Bogotá. 1995. v     ALBORNOZ, Orlando. Estudiantes y desarrollo político.  Monte Ávila Editores. Colección Estudios. Caracas. 1968.v     ALONSO, Luis Enrique. Universidad pública, no tan publica, Revista El viejo topo. Julio Agosto No 109. Barcelona España.v     AROCHA, Jaime et al.. Las violencias: inclusión creciente. Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional. Segunda edición, Bogotá 1.998.v     ARTETA RIPPOL,   Cristóbal. La universidad en el desarrollo regional.  Ediciones Amauta,  Barranquilla , noviembre de 1.993.v     BAYEN, Maurice.  Historia de las Universidad.  Oikos – Tau S.A. Ediciones. Barcelona.  1978. Traducción de A. Giralt Pont..v     BOTERO URIBE, Darío. El poder de la Filosofía y la filosofía del poder.  Tomo II.  Segunda edición. Universidad Nacional de Colombia.  Facultad de Derecho. v     BLAIR,  Elsa. Conflicto armado y militares en Colombia. Cultos, símbolos e imaginarios. Editorial Universidad de Antioquia y el CINEP. Bogotá, 1.999.v     CÁRDENAS GALVIS,  Jorge. Compilador. UNIVERSIDAD, Actualidad y  siglo XXI,  Ediciones SIMPROFUAC. Bogotá. 1.998.v     COLOMBIA.  La nación y la universidad hipotecadas.  Documento elaborado por CONDE, Alfonso, dirigente nacional de ASPU y la Federación Colombiana de Profesores Universitarios. bOGOTÁ Marzo de 2003.v     COLOMBIA. La universidad y el conflicto armad.  Ponencia presentada por RUEDA SUÁREZ, Ernesto, en el Primer Congreso Nacional Universitario por la Paz. Bogotá D.C. 12-14 de mayo de 1.999.v     COLOMBIA.  ASCUN.  La etiología de los conflictos universitarios.  Conclusiones seminario organizado por la Asociación Colombiana de Universidades, Sogamoso junio de 1970..v     COLOMBIA. ASCUN.  Conclusiones del CVII Consejo Nacional de Rectores. "Agenda de políticas y estrategias para la educación superior colombiana 2002-2006".   Bogotá, mayo de 2002. v     COLOMBIA.  Programa ICFES-TECNOS UNIVERSIDAD SECTOR PRODUCTIVA. Un camino hacia la competitividad regional. Primera edición enero de 1.997v     COLOMBIA. ANEU. Conclusiones de la Asamblea Nacional Estudiantil ANEU. Abril de 1995.v     COLOMBIA. ACEU. Conclusiones Foro Nacional “Universidad y el Conflicto Social Político y Armado en Colombia”.  Organizado por la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios ACEU.  Manizales, Octubre de 1999.v     COLOMBIA. Documento Para el debate en el foro y movilización permanente por la universidad que queremos. Presentado por Edgar Mauricio Mora Merchán.  Representante Estudiantil al CSU de la Universidad de Caldas. Mayo 31 de 1999.v     COLOMBIA. Manual para cubrir la guerra y la paz.  Serie Periodismo, paz y guerra en Colombia. Bogotá 1.999. Pag 76.v     COLOMBIA. 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Educación para la mayoría de edad, Entrevista en Magazín Dominical del Espectador.  No 251, Bogotá. enero 17 de 1998.v     LOZANO GULLEN,  Carlos. ¿COMO HACER LA PAZ? Reflexiones desde una posición de izquierda. Ediciones Ideas y soluciones gráficas limitada.  Bogotá. Primera edición mayo de 1.999.v     LLANES CALERO, Américo.  La otra Universidad, conflicto y universidad.  Colección investigaciones grupo Vida Universitaria.  Edición Facultad de Educación Universidad del Valle. 1993.v     MEDINA GALLEGO, Carlos y TELLEZ ARDILA, Mireya.  la violencia parainstitucional, paramilitar y parapolicial en Colombia. Rodríguez Quito Editores, Bogotá. primera edición 1.994. v     JIMENO, Miriam. Estado y Antropología. Estado y Ciencia, Saber y Poder.  Ediciones U.N. Bogotá. 1995.v     Ó LOINGSSIGH, Gearóid. La estrategia integral del paramilitarismo en el Magdalena Medio.  Edición personal. 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[1] BAYEN, Maurice.  Historia de las Universidades antiguas.  Oikos – Tau S.A. Ediciones Barcelona, España.  1978. Traducción de A. Giralt Pont
[2]BAYEN, Maurice. Op Cit.. Pag 11.
[3] BRUNNER, José Joaquín. Educación superior  en América Latina. Cambios y desafíos . Editorial Taurus, Buenos Aires. 1.998.
[4] GARCÍA, Antonio. La universidad y los modelos de desarrollo en Colombia.. editorial plaza y Jane, Bogotá 1.985.
[5] GUTIÉRREZ, GIRARDOT Rafael. “Universidad y sociedad” En Revista Argumentos. 14/15,16/17. Fundación editorial ARGUMENTOS. Bogotá 1.986.

[6] GUTIERREZ, GIRARDOT Rafael. "Educación para la mayoría de edad" Entrevista en  Magazín Dominical del Espectador. No 251. Bogotá enero 17 de 1988.  P. 5

[7] RUEDA SUÁREZ,  Ernesto. La universidad y el conflicto armado. Ediciones ICFES. Memorias del  Primer Congreso Nacional Universitario por la Paz. Tomo I y II. Bogotá,  Pags 221 y 224.

[8] DUSSAN CALDERÓN, Miller. “El papel de   las universidades en la superación del conflicto

armado y la construcción social”.  Memorias del  Primer Congreso Nacional Universitario por la Paz. Ediciones ICFES. Bogotá.Tomo I y II. Bogotá.

[9]  POLANIA PERDOMO,  Jaime. Memorias del  Primer Congreso Nacional Universitario por la Paz. Ediciones. ICFES Tomo I y II. Bogotá.

[10] TABARES, Gustavo.  La universidad frente a la encrucijada nacional. Universidad, actualidad y siglo XXI. Jorge Cárdenas Galvis:  Compilador.  Ediciones Simprofuac. Bogotá. 1.998

[11] AROCHA, Jaime. Et Al,. Las violencias: inclusión creciente. Segunda edición. Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional. TM editores, Bogotá 1.998.
[12] BLAIR,  Elsa. Conflicto armado y militares en Colombia. Cultos, símbolos e imaginarios.  Editorial Universidad de Antioquia y el CINEP. Bogotá. 1.999. 
[13] RANGEL SUÁREZ, Alfredo. COLOMBIA : Guerra en el fin de milenio. TM editores, Universidad de los Andes. Cuarta reimpresión, julio de 1.999.
[14] LOZANO GULLEN, Carlos. ¿COMO HACER LA PAZ? Reflexiones desde una posición de izquierda.  Ediciones Ideas y soluciones gráficas limitada.  Primera edición mayo de 1.999. Bogotá.

[15] Ó LOINGSSIGH, Gearóid. La estrategia integral del paramilitarismo en el Magdalena Medio.  Edición personal. Versión definitiva  Bogotá, septiembre de 2002.

 

[16] ALONSO, Luis Enrique. “Universidad pública, no tan pública”. En Revista El viejo topo. Julio – Agosto de 1.997.  No. 109. Barcelona. PP 53 y 54.

[17] GARCIA, Carlos Arturo. “El movimiento estudiantil en Colombia. Década del sesenta”. En Revista Argumentos. 14/15/16/17. Fundación editorial ARGUMENTOS, Bogotá, 1986. P. 188.

[18] MEDINA GALLEGO, Carlos y ARDILA TÉLLEZ,  Mireya. la violencia parainstitucional. paramilitar y parapolicial en Colombia. Rodríguez quito editores. Bogotá. 1.994. P.  45. 

[19] “Política y pueblo”, en la presentación de la revista Argumentos No 14/15. Pag 12.

[20] BOTERO URIBE, Darío. El poder de la filosofía y la filosofía del poder. 2º edición Tomo II. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, 1998. Pags 753 – 755.

[21] Manual para cubrir la guerra y la paz. El Tiempo. Serie Periodismo, paz y guerra en Colombia. Bogota Colombia 1.999. Pag 76.

[22] ENGELS, Federico. “El papel de la Violencia. en la Historia”. En C. Marx y F. Engels Obras escogidas en tres tomos. Traducción al español. Editorial Progreso. Moscú.  1981. Pags 396-397.

[23] CUBIDES, Fernando et al. Las violencias: Inclusión  creciente. De lo privado y lo publico en la violencia colombiana: Los paramilitares. Colección CES. Ediciones Facultad de Ciencias Humanas UN. Bogotá. 1.998. pp. 78 y 79.

[24] MEDINA, GALLEGO, Carlos Y ARDILA TÉLLEZ, Mireya.  La violencia parainstitucional, paramilitar y paramilitar en Colombia. Editorial Rodríguez, Quito editores, 1.994. P 43.

[25]MEDINA GALLEGO, Carlos. Op Cit. Pag. 16

[26] BLAIR, Elsa. Conflicto armado y militares en Colombia. Cultos, símbolos e imaginarios. Edit Universidad de Antioquia, Instituto de Estudios políticos y el CINEP. Bogotá 1.999. pp. 148 y 149.

[27] La Universidad Colombiana ¿Un territorio de Paz?. Documento de la FARC-EP presentado al Simposio Internacional "Universidad, Paz y Derechos Humanos en Latinoamérica. Balance y prospectiva" Bogotá 26-28 de noviembre de 2001.

[28][28] FAJARDO, Nelson. “La universidad: ¿Una empresa?”. En Semanario VOZ. Febrero 27 de 2002. Pag 11.

[29] TABARES, Gustavo.  La universidad frente a la encrucijada nacional. Universidad, actualidad y siglo XXI. Jorge Cárdenas Galvis:  Compilador.  Ediciones Simprofuac. 1.998. Pags 149 y 150.

[30] Fuente ICFES.

[31] Fuente ICFES.

[32] DE LA CRUZ,  Leonor. “21 mil millones,  presupuesto de Uniatlántico”. El Heraldo. Jueves 25 de enero de 1.996.  paginas locales.

[33] “Informe de contraloría departamental”.. “Uniatlántico: Un caos administrativo” .EL HERALDO. Viernes 13 de junio de 1995. Pags Generales 13ª.

[34] ORELLANO, José. Heraldo. Barranquilla. Edición domingo 9 de junio de 1.996. Pag 7ª. 

[35] ARROYO, Rubén Darío. Profesor amenazado y desplazado de la Universidad del Atlántico. Ver en esta monografía,  primera entrevista.

[36] REYES, Gladis. Estudiante amenazada desplazada de la Universidad del Atlántico. Ver entrevista en esta monografía.

[37] W. LEE III, Rensselaer y THOUMI, Francisco E. “El nexo entre las organizaciones criminales y la política en Colombia”. En la revista Ensayo y Error. Año 3, No. 4. Bogotá, Abril de 1998. PP. 180, 184 y 194.

[38] El Tiempo, "Una universidad aterrorizada"  Sábado 3 de marzo de 2001. Pag 1-14 Sección: Opinión

[39] Carta de renuncia, firmada por Luis Meza Almansa y dirigida al Rector Ubaldo Enrique Meza, fechada el 6 de junio de 2000.

[40] Informe sobre faltas disciplinarias del rector de la Universidad del Atlántico elaborado por Edgar Ibarra Ortiz profesor de la Universidad del Atlántico y dirigido al Doctor Jaime Bernal Cuellar, Procurador de la Nación con número de radicación 137364 y fechada 02-08-2000.

[41] Oficio de fecha Julio 27 del 2000, dirigido al Dr. Carlos Ossa Escobar,  Contralor General de la República. Oficio que fue refrendado por 20 firmas, entre profesores y estudiantes. Entre ellos, Lisandro Vargas, Rubén Darío Arroyo Osorio, Edgar Ibarra Ortiz, José Ramón Llanos,y Owens Daza, estos cuatro últimos, amenazados y desplazados.

[42] Ob. cit. 28.

[43] Contraloría delegada para investigaciones, juicios fiscales y jurisdicción coactiva. Informe ejecutivo antecedente de hallazgos de la Auditoría realizada en la Universidad del Atlántico por la gerencia departamental del Atlántico. Punto 2 del informe. Enero 25 de 2001.

[44] SARMIENTO, Libardo. citado por, Gearóid Ó Loingsigh. en  La Estrategia Integral del Paramilitarismo en el Magdalena Medio de Colombia. Bogotá, Septiembre de 2002 Pags. 11-12

[45] RIVAS. G,  Enrique. El espectador, “¿Por qué hay caos en la U. del Atl[antico? Barranquilla” WWW.el espectador.com.2001/05/13/judicial/nota3.htm.

[46] “Cumbre de Autodefensas". El Heraldo. Bogotá Sábado 7 de enero de 1995. Generales. Agencia Reuters. P. 6ª.

[47] "Se unen las autodefensas". El HERALDO. Colprensa. Bogotá. Feb 19/95 PP. Generales

[48]REYES POSADA, Alejandro. “35 AÑOS DE  CONFLICTO. Cómo se hizo la geografía de la guerra”. En Lecturas Dominicales. El Tiempo.. 17 de octubre de 1.999.  Pag 8.

[49] " Comunicado de la Segunda Brigada." EL HERALDO, Barranquilla. Sábado 5 de febrero del 2000.  Policía y Judiciales P. 4B.

[50] Comunicado de los paramilitares intitulado "Universidad del Atlántico, otro Caguan" Firmado por el seudónimo Fidelino Castañeda Coordinador de APEAS, organización que se hace llamar Asociación de Profesores y Estudiantes Antisubversivos. Febrero 6 de 2001. 

[51] “Acción urgente” emitida por el Comité Caribe para la Defensa de los Derechos Humanos COCA Primer semestre de 2001.

[52] BECERRA, Gabriel, ¿Qué pasa en las universidades?. Semanario VOZ. Bogotá. Agosto 25 de 1.999. Pag 2.
[53] DECLARACIÓN DE SOCHAGOTA.- Seminario internacional: Conflicto y protección de la comunidad universitaria. Sochagota, Paipa, Octubre 13 de 2000.
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